En un pequeño pueblo de montaña italiano donde apenas viven 91 personas, hay un hombre que cada madrugada mantiene en marcha un oficio que parece condenado a desaparecer. Se levanta cuando todavía no ha amanecido, enciende el horno de leña, prepara decenas de kilos de masa y pasa entre 10 y 12 horas trabajando completamente solo en una panadería que existe desde 1883.Seguir leyendo....