La noche en que Donald Trump ganó las elecciones por segunda vez, Thomas y Gustavo estaban pegados al televisor en su casa en Estados Unidos, aunque una parte de su vida ya apuntaba a España. Tenían una dirección en Barcelona y habían iniciado los trámites de residencia, pero todavía se decían que era provisional, un tanteo. Pero tras la muerte de los padres de Thomas, nada los retenía allí con la misma fuerza. A medida que el recuento de votos confirmaba el resultado, se iban convenciendo de que debían dar un paso definitivo. "Cuando Trump llegó al poder por segunda vez, dejó de ser una idea y se convirtió en una necesidad", explica Thomas a EL PERIÓDICO. Seguir leyendo....