Esta película de terror acaba de llegar a Movistar+ y deberías verla

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Si lo tuyo es terror, hay buenas noticias para ti. Movistar+ acaba de agregar a su catálogo un reciente clásico del género ideal para fanáticos. Se trata de la reinvención de Nosferatu (2024), escrita y dirigida por el cineasta estadounidense Robert Eggers. Esta, una de las obras cumbres del terror gótico contemporáneo y un triunfo monumental para el cine de terror en la taquilla. Pero además, toda una rareza en el género por su inclinación a lo pictórico y, además, su extensa investigación histórica que convierte a la cinta en un drama de época. Eso, sin perder su elemento terrorífico y más escalofriante. Robert Eggers, conocido por su obsesiva devoción hacia la precisión histórica, como demostró en The Witch y El faro, llega a otra dimensión con Nosferatu. Eso, al asumir el colosal desafío de reinterpretar el clásico mudo homónimo de 1922 dirigido por F.W. Murnau. Por lo que el director honra las mecánicas del expresionismo alemán primitivo. Algo que le permite expandir sus temas hacia un crudo abismo de obsesión psicosexual, decadencia física y folclore ancestral.Pero en específico, demostrar que el terror puede ser mucho más que una colección de sobresaltos. O, en cualquier caso, escenas sangrientas. En lugar de eso, la trama de Nosferatu dedica tiempo, interés y esfuerzo en plantear ideas complejas acerca de lo terrorífico. Por lo que profundiza desde el mito del vampiro, el sentido de la muerte y hasta la redención. Todo con una puesta en escena elegante y sofisticada que sorprendió a la crítica especializada. También, a los especialistas en arte que aclamaron la atención al detalle de época del director. Una reinvención del vampiro para amantes del drama de épocaPor lo que la trama se aleja de romances vampíricos juveniles, rescatando la naturaleza puramente depredadora, impía e implacable del monstruo original para el cine de terror. Para eso, el argumento sigue los pasos de Thomas Hutter (Nicholas Hoult), un joven agente inmobiliario del siglo XIX. El empleado es enviado a los remotos e inhóspitos montes Cárpatos para concretar la venta de una propiedad con el misterioso y acaudalado conde Orlok. Este interpretado por Bill Skarsgård desde una óptica que se aleja por completo del vampiro exquisito, para enfocarse en su aspecto más monstruoso. Pero también, un personaje dual que guarda un inesperado secreto. Por lo que Nosferatu altera la perspectiva tradicional del mito. Todo al indagar en un misterioso, violento y perturbador vínculo entre Orlok y la esposa de Thomas. Ellen (Lily-Rose Depp) y el despiadado vampiro comparten lo que parece un lazo que les une en un horror intangible a la distancia. De modo que, a través de la figura de Ellen, Eggers teje una compleja telaraña de represión social decimonónica y un oscuro erotismo. Lo que transforma el asedio de Orlok en una perturbadora posesión espiritual más que en una simple cacería física de sangre. Mucho más, Nosferatu explora la idea del monstruo capaz de profanarlo todo a su paso. Por lo que Orlok no es solo una criatura sobrenatural. También es una presencia infecciosa, corrosiva y aterradora que terminará por destruir todo a su paso. A la vez, de mostrar la complejidad del deseo de sangre, confundido con deseo sexual y de posesión. Paso a paso, Orlok intentará llegar a Ellen para no solo beber su sangre. También, poseer su alma y robar su voluntad. Un monstruo para la historia del cine en ‘Nosferatu’ Para la ocasión, Bill Skarsgård (también el responsable de encarnar a Pennywise) crea un Orlok terrorífico y ajustado al detalle histórico. Todo, bajo capas de maquillaje y prótesis de efectos prácticos. Su encarnación del conde Orlok huye de la elegancia aristocrática y pulcra de los Dráculas tradicionales. En su lugar, Skarsgård y Eggers esculpieron una criatura repulsiva, calva, de garras afiladas y una anatomía casi insectoide. Eso, para evocar una profunda decrepitud social y biológica. La actuación del actor, combinada con una voz solemne y espeluznante, crea un personaje poco común en el que se mezclan varias cosas a la vez. Por un lado, proyecta una mezcla magistral de vulnerabilidad patética, profunda melancolía por su inmortalidad maldita y un hambre libidinosa insaciable. Al otro, una violencia tan imparable, que convierte al vampiro en una criatura semejante a una plaga que emerge de la oscuridad. Por supuesto, el punto más importante de Nosferatu se encuentra en su apartado visual. Con respecto al diseño cinematográfico, la cinta es un triunfo estético del terror. Eso, gracias a la colaboración entre Eggers y su director de fotografía de cabecera, Jarin Blaschke. Filmada con una paleta cromática desaturada, fría y lúgubre, Nosferatu se basa en su atmósfera. Por lo que la cinta captura la esencia del claroscuro pictórico del siglo XIX.Los suntuosos y lúgubres sets diseñados por Craig Lathrop, junto al deslumbrante diseño de vestuario de Linda Muir, hacen el resto del trabajo. Eso, al dotar a la obra de una textura tan tangible que la humedad y el frío parecen impregnarse en la piel del espectador. Por lo que, más que una historia de vampiros, Nosferatu es un clásico del terror contemporáneo que ya puedes ver en Movistar+. Seguir leyendo: Esta película de terror acaba de llegar a Movistar+ y deberías verla