Los jefes confían más en la IA que sus empleados y el dato inquieta: casi 4 de cada 10 ya delegan tareas con documentos sensibles

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Los modelos inteligentes prometen agilizar procesos rutinarios dentro de las empresas y, con ello, ganar tiempo para gestiones más importantes. Lo que sucede es que, conforme se quiere ampliar su rango de acciones, estas necesitan barra libre para acceder a apartados y documentación que no todo el mundo está dispuesto a mostrar ni a que caiga en manos de un agente algorítmico.Esa cautela la muestran de manera clara los trabajadores de base de las compañías, en contraste con los directivos. Así lo refleja el último estudio publicado por Adobe Acrobat, titulado "El auge de los documentos con IA en el entorno laboral". En él, los datos hablan de manera rotunda de la confianza con que los cargos ejecutivos conceden acceso y facilitan documentos susceptibles de contener información confidencial a los sistemas autónomos, algo que no sucede con los trabajadores que se encuentran en un escalón inferior en la escala jerárquica.El 74% de los directivos comparte documentos en su flujo de trabajo con IA La escala jerárquica dentro de la empresa marca el uso de IALos números del informe, para el que fueron encuestados 2.000 trabajadores de todo rango, son elocuentes: tres de cada cuatro altos directivos afirman sentirse cómodos compartiendo documentos corporativos con herramientas de inteligencia artificial para tareas que van desde la traducción y la redacción de contenidos hasta el análisis de datos.En este colectivo, un 37% admite recurrir a estas soluciones algorítmicas con el objetivo de ahorrar entre tres y cinco horas de trabajo a la semana, mientras que un 35% las utiliza de forma habitual para procesar analíticas complejas. Eso, a pesar de que el 20% teme que los resultados arrojados presenten errores o carezcan de precisión.Frente a esos datos se encuentra la realidad de los empleados rasos, entre quienes la cifra acerca de la comodidad utilizando herramientas como ChatGPT o Gemini a la hora de tratar documentos internos se reduce al 20% de las plantillas. De hecho, existe un amplio espectro de empleados, dos tercios entre los encuestados, que huye del empleo de ese tipo de sistemas, o que al menos niega su empleo.El dato de empleados que no ostentan un cargo directivo y que afirman no utilizar para nada sistemas generativos alcanza el 59%, lo que significa que apenas un 41% de la plantilla de base recurre a la IA para alguna de sus tareas. Entre quienes declaran evitar por completo el uso de asistentes o chatbots de inteligencia artificial en su día a día laboral se observan diferentes argumentos para su postura.Temor a un mal uso y desconocimiento de los límitesEl primero de ellos tiene que ver con el recelo hacia la privacidad que genera el hecho de que informes con datos privados puedan formar parte de la base de entrenamiento de dichos sistemas. La segunda razón que lleva a esa tasa reducida de uso tiene que ver con la incertidumbre sobre los límites permitidos. En ese aspecto, el informe señala que el 19% de los encuestados no se sirve de estos modelos por «falta de formación o de directrices claras» para su uso, una aplicación que Jon Hernández, experto en IA, ha remarcado que será crucial a dos años vista en el ámbito laboral.En ese punto emerge otra de las grandes preocupaciones que sobrevuelan en los departamentos de tecnología y ciberseguridad de las compañías. La prisa de los altos cargos por optimizar tiempos puede traducirse en la exposición involuntaria de secretos comerciales, estrategias de mercado o datos financieros en entornos de IA de terceros sin supervisión. Un riesgo que convierte a la propia cúpula directiva en la principal vía de vulnerabilidad para la información sensible de la organización.