Ya avisó Flick. Lamine Yamal había recuperado la sonrisa. Ese toque mágico, especial, que deslumbra cuando tiene las botas puestas. Le había costado arrancar (totalmente normal después de la lesión y el Mundial), pero en Can Barça tiene el tiempo que necesite. Para recuperarse, para sentirse de nuevo con esa confianza que lo dispara todo.Seguir leyendo....