¿Quién es Enric Mas, el líder de la Vuelta? «Perfeccionista, reservado y mallorquín»

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El campamento del Movistar en cada salida de la Vuelta se ha convertido en un centro de peregrinación para el personal. Al público le seduce el rastro de la victoria, el maillot rojo, la expectación del líder. Para el antiguo Banesto se trata de un regreso a sus orígenes, a los tiempos en los que ejercía hegemonía en el ciclismo con Perico Delgado, Miguel Induráin o Alejandro Valverde. Desde la caída de Pogacar cerca de Gandía, los aficionados buscan a Enric Mas (31 años), el desconocido jefe del equipo y de la carrera. «Desde el año 2016, cuando ganamos con Nairo Quintana», responde a ABC Eusebio Unzué cuando se le pregunta por un liderato de la Vuelta. Unzué, mánager general del Movistar, estuvo en los orígenes de la fundación del equipo más antiguo, más de 47 años en el pelotón. Ha vivido de todo y aún tiene una ilusión con Enric Mas. «Es un chico que quizá no transmite todo lo que es -analiza Unzué a Enric-. Precisamente por su compromiso y su profesionalidad, ha adquirido durante estos años un rol como corredor de grandes vueltas, donde la resistencia y el paso de los días parecen jugar a su favor». En su momento, año 2018, Enric Mas convivió con una bendición colgada del cuello. Alberto Contador lo había designado su heredero unos meses antes de su retirada en una declaración pública. Y por algún motivo que el futuro debía desgranar, el balear parecía un ciclista diferente. Su padre, Enric, es médico, y su madre, Paloma, enfermera. Profesiones liberales poco habituales en el pelotón. «Cuando vino a la escuela pesaba 72 kilos en un cuerpo de 1,77 metros -explicó a ABC su primer entrenador, el exciclista Toni Colom-. Su cuerpo está diseñado para el ciclismo. Tiene el corazón muy grande, su empuje vascular es extraordinario y la relación peso/potencia está a un nivel sensacional. Tiene unas condiciones únicas». Enric Mas eligió al Quick Step (actual Soudal), equipo de estrellas en las clásicas, multiganador, que no contaba con un ciclista para el Tour. El balear deslumbró en la Vuelta 2018, segundo en la clasificación general, ganador en el Collado de la Gallina. Parecía predestinado. Lo fichó el Movistar en 2020 en su afán por concentrar al mejor ciclista español en la única estructura ibérica del pelotón. Y por ahí empezó otro guión. Enric Mas juntó actuaciones alentadoras (podio en la Vuelta 21 y 22) con episodios de crónica de sucesos. «Enric ha pasado tiempos muy malos por las lesiones, las operaciones, las caídas y diferentes contratiempos -comenta Chente García Acosta, su director en el Movistar-. Muchas veces no ha podido estar donde quería, pese a ser un superprofesional que siempre se ha cuidado al máximo. Llevo mucho tiempo con él y ama la bici, se prepara muchísimo. Ya lo véis: siempre está como un pincel. Entrenamientos, descansos, concentraciones… lo lleva todo a la perfección.». El balear sufrió una fractura en la escápula derecha, que le obligó a un abandono inmediato en el Tour 23. Una tromboflebitis en la pierna izquierda. Varias caídas severas que mermaron su rendimiento. Y padeció la descarga del miedo a los descensos, un enemigo invisible. Buscó ayuda psicológica y trabajó durante meses con Óscar Saiz, un referente internacional en la técnica de descenso de bicicleta de montaña que ha asesorado a varios ciclistas (también a Thibaut Pinot ). Mas mejoró la postura, la trazada y la confianza psicológica en las bajadas. Marcelino Torrontegui fue el masajista y confidente de Tony Rominger, colaboró con Miguel Induráin y es una institución en el pelotón. Ahora es miembro del Movistar: «Enric es un corredor que busca la perfección en todo. Le gusta tenerlo todo controlado y hacer las cosas lo mejor posible. Es perfeccionista al cien por cien. Con la bici, la nutrición, la preparación… Quiere que todo esté en orden y perfectamente controlado». Siempre a la sombra de Alejandro Valverde, el icono del Movistar en los últimos tiempos hasta su retirada, el líder de la Vuelta vivió en una anestesia permanente: lograba puestos o vivía desgracias, pero nunca victorias. Hasta su explosión del domingo en el Alto de Aitana con el maillot rojo, no había ganado una carrera en cuatro años (Giro dell'Emilia). «Aprendió la forma de ejercer el liderazgo con Alejandro Valverde -explica el segundo director del Movistar José Joaquín Rojas-. Compartió muchos kilómetros y muchas horas de habitación con él». A Enric lo han martirizado dos palabras. El Tour. Su mejor resultado fue un quinto en 2020. Hizo sexto en 2021. Tres abandonos, muchas decepciones y ninguna etapa lo tacharon para siempre. El Tour pudo con su moral. Este año el equipo decidió mutar su calendario. Enric hizo el Giro y no corrió el Tour, su tortura. «Es un hombre que también ha sufrido por las expectativas que hay sobre él y al que quizá le cuesta expresarse, pero, por encima de todo, es un gran profesional», lo define Eusebio Unzué. Sin la losa del Tour, rodeado de su familia y amigos durante el verano, Enric Mas se ha presentado en la Vuelta en excelente forma y liberado mentalmente. «Es un tipo muy meticuloso que, de vez en cuando, encuentra la recompensa a su trabajo subiendo al podio. Es un hombre reservado. Se siente más cómodo escuchando que hablando, sin duda. Su condición de mallorquín puede limitarle un poco a la hora de expresarse, pero, por encima de todo, ha crecido como profesional y es muy conocedor de su oficio. Es un buen tipo y tiene capacidad de liderazgo. », dice Unzué. Enric Mas ya no se pasea por la Vuelta ceñudo, con gesto serio y discurso de monosílabos. Está disfrutando y habla largo. «¿A qué atribuyo este buen momento? A tener paciencia gracias a la edad, a haber pasado momentos difíciles, a que es el momento oportuno de resiliencia, pasé por situaciones muy difíciles, me fui a casa, con mis amigos, mi familia, me ayudó a desconectar. Empecé la temporada con mal pie, no tuve los mejores resultados. Hice una concentración en altura, y a partir de la Vuelta a Burgos todo me venía de cara, tengo buenas sensaciones y estoy disfrutando del momento», responde a ABC el líder de la Vuelta.