Texas le corta la financiación a Flock: cómo las cámaras de IA que vigilaban delincuentes acabaron vigilando a todo el mundo

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El gobernador republicano Greg Abbott ordenó el jueves 28 de agosto a todas las agencias del estado de Texas que suspendieran el uso de fondos estatales para las cámaras de Flock Safety. La orden llegó mientras The Texas Tribune preparaba publicar una investigación que revelaría que una agencia estatal había destinado más de 30 millones de dólares a construir la red de vigilancia de Flock mediante subvenciones a departamentos de policía locales.No es el primer gobernador en ponerse en contra de Flock; tampoco es la primera ciudad texana en cancelar su contrato. Pero es el primero en emitir una orden formal de ámbito estatal. Y el contexto que lo rodea es el más incómodo que Flock Safety ha tenido desde que comenzó a vender sus lectores de matrícula a los cuerpos de seguridad de todo el país.¿Qué son las cámaras Flock y por qué se instalaron por toda Texas?Flock Safety es una empresa con sede en Atlanta que fabrica lectores de matrículas con IA. Sus cámaras capturan la matrícula, el modelo, el color y las características distintivas de los coches que pasan por delante, generan una base de datos de esa información y la comparten con los departamentos de policía que pagan la suscripción. El argumento comercial es el crimen: con una red suficientemente grande, un coche robado o relacionado con un delito puede localizarse en cuestión de minutos si pasa por delante de cualquier cámara de la red.La expansión en Texas fue posible gracias a la Motor Vehicle Crime Prevention Authority, un organismo estatal cuya junta directiva nombra mayoritariamente el propio Abbott. Desde 2023, esa autoridad ha ayudado a instalar al menos 3.200 cámaras Flock en todo el estado, utilizando los fondos generados por un dólar adicional en el seguro de coche que aprobó la ley de 2023. El Departamento de Seguridad Pública tiene un contrato de 15,9 millones de dólares a tres años para instalar 1.200 cámaras adicionales.¿Qué salió mal?Lo que revela la investigación del Tribune no es que el sistema no funcione para detectar coches robados. Es que funciona también para quien lo usa con otras intenciones.En Lufkin, un oficial de policía enfrenta 100 cargos de uso indebido de información pública por haber utilizado las cámaras Flock para vigilar a 11 personas durante más de un año. Es el caso más grave, pero no el único: al menos seis departamentos de policía o fiscalías de condado en Texas tienen oficiales en suspensión, investigados o acusados penalmente por mala práctica con el sistema en agosto de 2026.En Pflugerville, el ayuntamiento votó por unanimidad cancelar el contrato de 87.500 dólares con Flock y desactivar las 28 cámaras del sistema. La razón fue una solicitud de registros públicos que reveló que 459 agencias externas habían realizado más de 1,6 millones de búsquedas a través de la base de datos de la ciudad. La ciudad de Pflugerville no controlaba quién consultaba los datos de sus cámaras.En Wylie, más de 700 firmas presionaron al ayuntamiento hasta que canceló su contrato. En Hood County, el tribunal de comisionados votó desconectar sus tres cámaras.Hemos comprobado en coberturas de vigilancia digital que el problema de los sistemas de lectores de matrículas no es su objetivo declarado: es el efecto secundario de construir una infraestructura de seguimiento que puede usarse para cualquier propósito. Una vez que los datos de movimiento de un vehículo están en una base de datos compartida con 459 agencias externas, el propietario del coche no tiene ningún control sobre quién accede a ellos ni para qué.La dimensión política: bipartidismo de la indignaciónLo que hace peculiar este momento es la alineación política. En el pasado, los votantes republicanos tendían a apoyar la vigilancia policial sin cuestionamientos. La respuesta al escándalo de Flock en Texas sugiere que eso está cambiando.La representante demócrata Gina Hinojosa lanzó un anuncio responsabilizando a Abbott de haber extendido la tecnología por todo el estado, llamándola «vigilancia sin orden judicial». Lo que no se esperaba es que Abbott no solo no rechazara ese encuadre, sino que lo asumió como suyo ordenando la suspensión de fondos. La actitud del gobernador, según sus propias declaraciones en radio el viernes 29, fue que el sistema era «fácilmente controlable» y que la solución pasaba por sanciones penales y cancelación de contratos.La controversia alrededor de Flock Safety ya había llegado a wwwhatsnew.com en agosto de 2026 cuando el CEO de la empresa intentó proponer un marco de compromiso. La propuesta llegó demasiado tarde para cambiar la narrativa. La empresa que en 2022 era vendida a republicanos y demócratas como la solución tecnológica al robo de vehículos es hoy la empresa cuyo nombre se asocia al seguimiento ilegal de ciudadanos.Hemos comprobado en coberturas de sistemas de vigilancia local en EEUU que el patrón de adopción tecnológica en las fuerzas de seguridad sigue siempre la misma curva: entusiasmo inicial, expansión rápida financiada con fondos que los municipios pequeños no habrían destinado de otra manera, y luego el colapso cuando los primeros casos de abuso salen a la luz. Flock Safety llegó antes al abuso que la mayoría de sus competidores, probablemente porque su red creció más rápido gracias a las subvenciones estatales.La paradoja de fondo es la misma que aparece en todos los debates sobre vigilancia masiva: los sistemas de IA aplicados a vigilancia tienen una utilidad real y demostrada para detectar delitos, y una capacidad igual de demostrada para ser usados como herramientas de acoso cuando no hay supervisión efectiva. Las grandes empresas tecnológicas que han enfrentado regulación punitiva en Europa por sus prácticas de datos encontraron formas de adaptarse. Flock Safety va a tener que hacer lo mismo, o dejar de tener clientes.El modelo de negocio de Flock tampoco ayuda a su posición: sus ingresos dependen de suscripciones recurrentes de los departamentos de policía, que a su vez financian con fondos municipales o estatales. Si los estados cortan la financiación —como acaba de hacer Texas— y los municipios cancelan contratos —como hacen Pflugerville, Hood County y Wylie— el modelo colapsa más rápido que si hubiera sido pura cancelación de mercado. La empresa tiene hasta finales de año para demostrar que puede operar con transparencia suficiente como para seguir teniendo clientes en los estados que todavía no han actuado. Una propuesta creíble de política de retención de datos —cuánto tiempo se guardan las imágenes, quién puede acceder y bajo qué condiciones— podría cambiar la narrativa. Sin ella, la presión de los estados y de los ciudadanos continuará acumulándose a una velocidad que ningún departamento de relaciones públicas puede compensar.La noticia Texas le corta la financiación a Flock: cómo las cámaras de IA que vigilaban delincuentes acabaron vigilando a todo el mundo fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.