Este sitio me mata, de Mariko Tamaki y Nicole Goux

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Edición original: This Place Kills Me (Abrams Books, 2025)Edición nacional/España: Este sitio me mata (La Cúpula, 2026)Guion: Mariko TamakiDibujo: Nicole GouxColor: Nicole GouxTraducción: Marina BorrásFormato: rústica con solapas, 276 páginas, 29,90 €CRIMEN OCHENTERO, DISCURSO SOCIAL, AUTORAZAS Y UN EISNER¿A quién no le gusta una buena historia de crimen? ¿Y a quién no le gusta que se condimente con un poco de discurso social… y con una amistad que se forja en la tragedia… y con una ambientación ochentera? Bueno, vale; admito que podría empezar a sonar un poquito a cliché, pero te prometo que no es lo que vas a encontrar en la nueva obra de Mariko Tamaki y Nicole Goux… Al menos, no lo único.Vamos con el contexto: Tamaki es una guionista canadiense de muy buena consideración en el mundillo del cómic, poseedora de la etiqueta de “superventas del New York Times” y caracterizada por tratar temas complejos con suma sensibilidad. Por su parte, Nicole Goux es una dibujante de Los Ángeles que cuenta con trabajos para muchas de las grandes editoriales norteamericanas y con una nominación en los Eisner de 2022 a raíz de su obra Everyone is Tulip. Ahora, unidas en colaboración, ambas artistas han ganado un recientísimo premio Eisner en la categoría de «mejor publicación para adolescentes» gracias a Este sitio me mata, la obra protagonista de este artículo.En Este sitio me mata conocemos la historia de Abby, una chica que acaba de incorporarse a la academia femenina Wilberton por motivos que generan controversia. Por si fuera poco, coincidiendo con su llegada, la tragedia se cierne sobre la institución: Elizabeth Woodward, talentosa actriz del club de teatro y compañera querida por todo el mundo, aparece sin vida en los aledaños de la academia, empapada en sangre y junto a una daga. Al examinar la escena, la policía dictamina que se trata de un suicidio, pero a Abby no le convence nada el veredicto. Aunque no conocía mucho a Elizabeth, no apreciaba en ella un carácter autolesivo. Además, conforme más analiza los círculos internos de la institución, más sospecha que la brillante fachada educativa esconde grietas abundantes entre sus cimientos.“UNA MIRADA INCISIVA SOBRE LAS ESTRUCTURAS DE PODER”Esa es la descripción que se concede a sí misma la obra. Se presenta como una historia de misterio, claro, pero, sobre todo, bajo la superficie más evidente, como una radiografía del trato abusivo que se produce en las instituciones hacia jóvenes vulnerables.Debo admitir que, en lo personal, considero que ese aspecto crítico de la obra no acaba de destacar tanto como indican las descripciones. Desde luego, es un componente que se encuentra ahí, pero la cuestión es que no aprecio ningún desarrollo destacable al respecto. Si bien la trama convive con el aspecto social, no concede a la tiranía de la institución y sus estructuras de poder ningún papel verdaderamente principal. Las diferencias entre lo narrado en esta obra y lo que encontraríamos en cualquier otra ambientación con un instituto problemático son más bien leves. Incluso la gran revelación del tercer acto, horrible y explosiva (y que no voy a destripar, faltaría más), aparece desde un plano de cierta superficialidad; sirve más a un propósito funcional sobre el que rueda la trama que a un golpe sobre la mesa para expeler el resto de escenas.Ojo, no expongo lo anterior como una crítica, sino como una modulación de la expectativas. Además, del mismo modo que resto importancia a ese aspecto de la obra, creo que hay que concederle mucho mérito al desarrollo de la protagonista, Abby, y de algunos de los secundarios. De hecho, tengo la impresión de que los crímenes, el misterio y las instituciones chungas no son más que una cubierta, una bandeja en la que presentar aquello que importa de verdad para la narrativa y para las propias autoras: la historia de Abby, su psicología, sus reveses personales y su ánimo de encontrarse un poquito más en un mundo en el que todas las personas parecen perdidas. Es en ese rincón, el del drama adolescente de época (ochentera), donde Este sitio me mata halla su identidad más meritoria.ILUSTRACIONES DE ENSUEÑOAun con todo, si tuviera que quedarme con un aspecto de este cómic, ese sería, sin duda, el dibujo de Nicole Goux. Admito que no tenía muy localizada a la artista estadounidense, pero el despliegue que nos regala en esta ocasión me hará sintonizar el radar con su emisora de manera permanente.Lo primero que llama la atención es la paleta de colores, limitada por tonos planos y suaves, dominada por negro, blanco, azul y rosa, y con un trazo de cierto grosor sin una pizca de brusquedad. Las composiciones de página son una sorpresa constante por originalidad y expresividad. Ninguna de ellas parece forzada, como tiende a ocurrir cuando el dial de la creatividad se gira al máximo, sino que todas fluyen para encumbrar las escenas.El resultado, las sensaciones finales, desprenden una personalidad encantadora. Más allá de la técnica, las páginas de Goux te envuelven en un estado particular, como quien trata de recordar un sueño al despertarse. Todo insinúa ser palpable, de apariencia real; al mismo tiempo, las imágenes flotan sobre un carácter incorpóreo difícil de definir.CÓMO ES EN REALIDADCreo que hay ciertas obras que parecen destacar más como nominación en unos premios que como lectura práctica, que presentan una mayor profundidad sobre las elocuencias de sus sinopsis que sobre la realidad del papel. Creo que Este sitio me mata adolece un poco de ambos fenómenos. Y creo, del mismo modo, que no tiene mayor relevancia. Lo más importante de esta y de cualquier otra historia no es cómo se premie ni cómo se venda. Ninguno de esos maquillajes perceptivos determinará la experiencia que cada persona tenga cuando se adentre en la propuesta artística. Como objeto que vender con un par de frases triunfales, el trabajo de Tamaki y Goux puede resultar algo tibio. No obstante, esa tibieza se disipa en cuanto ignoramos las etiquetas y dejamos que la obra, al igual que su protagonista, luche por demostrar cómo es en realidad.Lo mejor• Un dibujo de ensueño.• Su protagonista.• Un misterio adolescente bien enhebrado…Lo peor• …aunque carente de sorpresas.• Su crítica social apenas roza la superficie.• Las expectativas que se asocian a ella.