Decía Carl Sagan que «el cosmos es todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que será. Nuestras más ligeras contemplaciones del cosmos nos hacen estremecer». Ahora, esa afirmación acerca del potencial de cuanto nos rodea subirá al siguiente nivel gracias al incremento de la capacidad de observación del espacio profundo que ofrecerá a partir de los próximos meses el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA.La agencia espacial estadounidense llevó a cabo el lanzamiento de su nuevo sistema de observación el domingo 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, tras unos últimos meses centrados en ultimar los preparativos para su puesta en marcha. Lo hizo a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX con la misión de consolidar la visión y el liderazgo de la NASA en su faceta de investigación científica.La NASA acorta los plazos del proyecto y adelanta el lanzamiento Bautizado en honor a la primera jefa de astronomía de la NASA e impulsora del programa de Grandes Observatorios y considerada la "madre del Hubble", el telescopio Nancy Grace Roman se dirige ahora al punto de Lagrange 2 (L2), situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, un trayecto que completará en unos tres meses. Con un presupuesto de 4.300 millones de dólares, el proyecto destaca por haberse ejecutado dentro del marco presupuestario previsto y adelantándose a los plazos marcados por la agencia.Cuando se asiste a un lanzamiento de este calado, existe un punto de incertidumbre por el desarrollo del mismo. En los últimos tiempos se han sucedido episodios como el protagonizado por uno de los cohetes de Blue Origin, que explotó en el transcurso de una de sus pruebas de encendido. Por fortuna, tanto el despegue como la fase inicial de despliegue de aparatos del telescopio Roman se han llevado a cabo con éxito. Así, la nave ha logrado desplegar sus paneles solares y el parasol inferior de sus instrumentos.Un gran angular 100 veces mayor que el del HubbleLa misión del Nancy Grace Roman será la de servir como elemento complementario a cuando capta el telescopio Hubble, operativo desde abril de 1990. Los detalles técnicos resultan sobre el papel similares entre ambos observatorios, si bien sus capacidades varían de forma significativa.Aunque el espejo primario del Roman, de 2,4 metros, es similar en tamaño al del Hubble, su campo de visión infrarrojo es más de 100 veces mayor y hasta 200 veces más amplio en determinadas configuraciones, lo que le permite rastrear en meses áreas del cielo que al Hubble le llevarían un siglo. Esto le permitirá transmitir a la Tierra 1,4 terabytes de información diaria, de los cuales se esperan las primeras imágenes se esperan para comienzos de 2027. «Roman combinará su gran campo de visión con una nítida visión infrarroja para explorar vastas y profundas regiones de cielo. Esta misión insignia está diseñada para ayudar a los astrónomos a estudiar la materia oscura, la energía oscura y los planetas situados fuera de nuestro sistema solar, conocidos como exoplanetas».NASA El objetivo por tanto del nuevo telescopio de la NASA se orienta a comprender cómo se produce la expansión acelerada del universo así como a llevar a cabo un estudio pormenorizado de la estructura cósmica a través de cartografiar miles de millones de galaxias. En su estudio, se prevé que descubra hasta 100.000 nuevos exoplanetas en la Vía Láctea mediante técnicas de microlente gravitacional y tránsito. Como meta final, la idea de contar con este nuevo y detallado elemento de observación del cosmos pasa por sentar las bases de futuras misiones cuya razón de ser sea encontrar vida más allá de nuestro planeta.