El pueblo monumental de Sevilla que parece una ciudad ducal: palacios, colegiata, callejuelas señoriales y uno de los mejores atardeceres de la Campiña

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Hay lugares en la provincia de Sevilla que te llaman la atención nada más verlos a lo lejos desde la carretera. A menos de una hora de la capital, en lo alto de una colina que domina hectáreas de olivares y campos de trigo, aparece una localidad que no se parece al típico pueblo blanco de Andalucía. Hablamos de Osuna , un municipio que tiene un aire señorial que se nota en cada esquina. Pasear por sus calles es lo más parecido a caminar por el centro de una antigua ciudad de reyes o condes. Con un pasado que viene desde la época de los íberos y los romanos, y que vivió su momento dorado en el siglo XVI gracias a los duques de Osuna, este rincón de la provincia de Sevilla mezcla a la perfección monumentos impresionantes, buena comida y paisajes hermosos. Para entender por qué Osuna tiene edificios tan grandiosos hay que mirar al pasado. Aunque en la época romana ya era una plaza fuerte conocida como Urso —hasta el punto de tener su propia moneda—, el verdadero cambio ocurrió hace unos quinientos años. En el siglo XVI, la familia de los duques de Osuna decidió volcar gran parte de su riqueza en el pueblo. Construyeron decenas de conventos, iglesias y edificios civiles, convirtieron la localidad en un punto de referencia para toda España y trajeron obras de arte de los mejores pintores de la época. Artistas italianos y españoles de renombre dejaron su huella en los templos del municipio gracias a este impulso. De toda aquella época de esplendor ha quedado un conjunto de calles y monumentos tan bien conservado que hoy da gusto recorrerlo a pie. Y es que esta mezcla de calles y paisajes ha hecho que Osuna atraiga a varias producciones de cine y televisión. El caso más conocido fue el de Juego de Tronos , que utilizó la plaza de toros del pueblo para rodar varias escenas de la serie. De hecho, en el museo municipal tienen una sala entera con recuerdos y detalles del paso del rodaje por el municipio. Para organizar bien la visita a Osuna, lo más práctico es dividir el día en dos partes: los monumentos que están arriba en la colina y el paseo por el centro histórico abajo en el pueblo. • La Colegiata de Santa María de la Asunción Es el edificio más importante de Osuna y se ve desde casi cualquier punto de los alrededores. Esta iglesia del siglo XVI parece por su tamaño una catedral en toda regla. Por fuera es sobria y elegante, pero lo verdaderamente interesante está dentro, ya que guarda cuadros barrocos de gran valor y capillas llenas de detalles. Una de las sorpresas del templo es la visita a la cripta subterránea, donde descansa la familia ducal. Es un espacio labrado con tanto esmero que en el pueblo lo llaman «la catedral más pequeña del mundo». • La antigua Escuela Universitaria A pocos pasos de la Colegiata se levanta el edificio de la antigua Universidad, fundada en 1548. Llama la atención por sus cuatro torres terminadas en tejados de cerámica azul y blanca. En su interior se conserva un patio central con columnas muy bonito. Lo curioso es que el edificio sigue funcionando hoy en día como centro de estudios adscrito a la Universidad de Sevilla, así que es habitual ver por allí a los estudiantes en su día a día. • La Calle San Pedro y sus casas de piedra Al bajar de la colina hacia el centro, la parada obligada es la Calle San Pedro. Es una calle ancha rodeada de casas señoriales y palacios construidos con grandes bloques de piedra. Su conservación es tan buena que hace años un encuentro internacional de turismo la distinguió como una de las calles más bonitas y mejor preservadas de toda Europa. En mitad de esta calle destaca el Palacio del Marqués de la Gomera, una joya del barroco con una fachada impresionante. Actualmente se ha transformado en un hotel, lo que permite entrar a su patio principal y asomarse a ver la pequeña capilla privada que utilizaban los marqueses para no tener que salir a misa fuera de casa. • El Coto de las Canteras: la «Petra de Andalucía» A las afueras del pueblo, a unos cinco minutos en coche o a un paseo andando, se encuentra uno de los sitios más curiosos de la zona. El Coto de las Canteras es una antigua cantera de piedra de donde se sacaron durante siglos los bloques para construir las iglesias y palacios de Osuna. El escritor Antonio Gala la bautizó como la «Petra de Andalucía», y no le faltaba razón. Al llegar te encuentras con paredes de roca pura de metros de altura sobre las que se han tallado esculturas y relieves gigantes. Hoy el espacio se ha recuperado y su interior se utiliza para conciertos y visitas turísticas. Una visita a Osuna no está completa si no se disfruta de la comida local. El municipio presume de una cocina sencilla, basada en el aceite de oliva virgen extra de sus propios campos, donde hay más de 20.000 hectáreas dedicadas al olivar. Para comer por tapas en bares de toda la vida, opciones como Casa Curro en la Plaza del Salitre son un acierto seguro por su variedad de montaditos y platos caseros. Y si prefieres sentarte a comer con tranquilidad, la Taberna Jincales prepara guisos y carnes en salsa con un toque estupendo. A la hora de pedir, no dejes de probar la ardoria, que es como llaman aquí al salmorejo tradicional, ni los platos de carne de caza propios de la zona. Para rematar el día con algo dulce, hay que pasar por la Confitería Santo Domingo a probar su especialidad: la aldeana. Se trata de un bizcocho suave relleno de crema de yema y batata que está riquísimo. Y si te gusta la repostería tradicional, en los conventos de clausura del pueblo las monjas siguen vendiendo de forma artesanal bizcochos y dulces hechos a mano como se hacía hace siglos.