Hace poco más de un mes, Gianni Infantino era el rey del mundo. Del mundo del fútbol, al menos. El presidente de la FIFA descendía como una 'celebrity' por la tribuna del MetLife Stadium de Nueva York junto a su admirado Donald Trump para entregar la Copa del Mundo a España convencido de ser intocable, despreocupado por su continuidad en el cargo, que ha de dirimirse en marzo de 2027. Él era la FIFA. Hoy, sin embargo, es un dirigente amenazado y estrangulado.Seguir leyendo....