El mercado del audio inalámbrico está sufriendo una crisis de identidad maravillosa. Tras años obsesionados con aislarnos del mundo exterior mediante cancelación de ruido activa cada vez más agresiva, una parte importante de la industria ha decidido dar un volantazo. Los auriculares de formato abierto han pasado de ser un nicho extraño para deportistas a convertirse en la gran tendencia tecnológica de los últimos años. Y si hay una marca que sabe pescar en río revuelto cuando las tendencias cambian, esa es Nothing a través de su submarca asequible CMF.Aunque la matriz londinense liderada por Carl Pei ya hizo sus deberes hace algo más de un año lanzando los Nothing Ear (Open), un producto fantástico pero con una etiqueta de precio algo elevada, el dispositivo que tengo hoy sobre mi mesa de pruebas juega en otra liga distinta. Los nuevos CMF Clip Pro aterrizan directamente en el cada vez más concurrido segmento de los auriculares con diseño de clip de oreja, plantando cara sin complejos a propuestas como los Moto Buds Loop, los fantásticos HUAWEI FreeClip o los OPPO Enco Clip.He pasado las últimas semanas utilizando estos CMF Clip Pro. Es un producto que hereda la estética atrevida de la marca, promete una comodidad absoluta durante todo el día y llega con un precio oficial de 79 euros. Voy a contártelo todo sobre ellos.Tabla de contenidos Precio de los CMF Clip Pro y dónde comprarlos Ficha técnica de características Diseño y construcción: la rueda mágica y un paso atrás incomprensible Comodidad extrema: el arte de olvidar que los llevas puestos Calidad de sonido: potencia para sobrevivir al ruido ambiente Autonomía inagotable para olvidar el cargador Conclusión: ¿valen la pena los CMF Clip Pro? CMF Clip Pro 80 / 100 Pros Diseño original La rueda física del estuche aporta valor Buena calidad de sonido Buena autonomía Contras Los auriculares no son intercambiables entre orejas La calidad de sonido del micrófono es algo pobre Distorsión en el audio al activar la potenciación de graves Precio de los CMF Clip Pro y dónde comprarlosFiel a la agresiva estrategia de penetración de mercado de su submarca, Nothing ha posicionado este nuevo dispositivo en un rango de precio tremendamente atractivo. Los CMF Clip Pro están disponibles de forma oficial en Europa por un precio recomendado de 79 euros a partir del 1 de septiembre. Se pueden adquirir directamente a través de la tienda online oficial de Nothing, así como en los principales distribuidores de electrónica habituales como Amazon. El modelo se comercializa en tres colores de acabado mate: gris claro, gris oscuro y un llamativo tono coral.Ficha técnica de características Especificaciones CMF Clip Pro Dimensiones de los auriculares 30,75 x 24,84 x 18,21 milímetros Peso de los auriculares 5,92 gramos cada uno Dimensiones del estuche 52,1 x 26,69 x 51,01 milímetros Peso del estuche 38,81 gramos Transductor (Driver) Dinámico de 10,8 milímetros Rango de frecuencia 20Hz - 40,000Hz Diafragma TPU + LCP Batería (Autonomía) 10 horas (solo auriculares) / 32,5 horas (con estuche) / 36 horas en modo larga duración Carga rápida 10 minutos de carga equivalen a 4 horas de reproducción Conectividad Bluetooth 5.4, BLE Códecs soportados LDAC, AAC, SBC Resistencia al agua y polvo IP54 (solo auriculares) Compatibilidad Android 5.1 o superior, iOS 13 o superior, Google Fast Pair, Microsoft Swift Fast Pair Otros Certificación Hi-Res Wireless, Algoritmo Malleus para bajos, 2 micrófonos + VPU para llamadas claras Diseño y construcción: la rueda mágica y un paso atrás incomprensible Estuche blanco de los CMF Clip Pro / Fotografía de Christian ColladoLa marca con sede en Londres no hace nada al azar, y estos CMF Clip Pro mantienen intacto ese lenguaje industrial, mate y funcional que ya vimos en productos anteriores de la serie CMF Buds.El estuche de carga es el primer elemento que llama la atención al sacarlos de la caja. Fabricado en un plástico duro de tacto mate y agradable (en mi caso he probado la versión en color blanco roto o gris muy claro), tiene un aspecto francamente original. No es el estuche más compacto ni el más fácil de deslizar en el bolsillo de un pantalón vaquero, ya que sus esquinas son algo angulosas y gruesas, pero lo compensa con creces gracias al elemento protagonista de su diseño: una gran rueda física integrada en la parte superior de la tapa.Esta rueda no es un simple adorno estético retro. Es un control analógico real y personalizable a través de la excelente aplicación Nothing X. Puedes configurarla para subir y bajar el volumen general de la música simplemente girándola mientras llevas el estuche en la mano, o puedes pulsarla para pausar la reproducción, saltar de canción o invocar al asistente de voz sin necesidad de tocar los auriculares ni sacar el teléfono del bolsillo. Es un añadido ingenioso, táctilmente muy satisfactorio y que aporta un valor diferencial real frente a los estuches aburridos de la competencia. El peaje a pagar por este control físico es, lamentablemente, la total ausencia de tecnología de carga inalámbrica en la base del estuche, obligándote a depender siempre de un cable USB-C.Abrir la tapa del estuche revela los verdaderos protagonistas. Los auriculares tienen el formato de clip de moda: una pequeña bola que aloja el altavoz (de 13,8 milímetros de diámetro) que se sitúa sobre la entrada del canal auditivo, unida mediante un puente flexible a un contrapeso en forma de píldora que se esconde detrás de la oreja para alojar la batería y la electrónica.Aquí es donde me encuentro con la que considero la decisión de diseño más frustrante e incomprensible de todo el producto. Una de las grandes y maravillosas ventajas de este formato específico de auriculares de clip, popularizada magistralmente por los HUAWEI FreeClip, es que el diseño suele ser simétrico e intercambiable. Es decir, que no existe un auricular izquierdo y otro derecho físico; te pones cualquiera en cualquier oreja y el software detecta la posición automáticamente y ajusta el canal estéreo.Por algún motivo que se me escapa a nivel de ingeniería de costes, Nothing ha decidido prescindir por completo de esta tecnología en los CMF Clip Pro. Existe un auricular estrictamente izquierdo y uno estrictamente derecho. Esto no solo te obliga a mirar las minúsculas letras impresas antes de ponértelos, sino que te fuerza a guardarlos en una posición y ranura exactas dentro del estuche de carga, restándole gran parte de esa inmediatez y facilidad de uso ciego que hace brillar a este formato concreto frente a los auriculares intrauditivos tradicionales.La calidad de construcción general de los propios auriculares es correcta y totalmente acorde a lo que esperas de un dispositivo de 79 euros. No transmiten esa sensación prémium que sí destilan sus hermanos mayores, los Nothing Ear, pero el puente flexible recubierto de goma cumple su función de forma robusta, prometiendo no deformarse con los ciclos constantes de apertura al ponértelos y quitártelos. ¿Se ensucian mucho al ser de color claro mate? El estuche exterior mate disimula muy bien las huellas y los arañazos superficiales, pero los auriculares en sí tienen ciertas partes terminadas en un plástico liso y brillante que está en contacto directo con la piel de la oreja. Ese plástico brillante tiende a acumular restos de grasa natural de la piel y polvo con más facilidad de la que me gustaría admitir. Por suerte, la versión gris clara que he analizado disimula estas marcas razonablemente bien a simple vista, pero si eres algo maniático de la limpieza de tus gadgets, te tocará pasarles una toallita de microfibra de forma regular. Comodidad extrema: el arte de olvidar que los llevas puestos CMF Clip Pro en la oreja / Fotografía de Christian ColladoEl argumento de venta principal, único e indiscutible de cualquier auricular de formato abierto es la comodidad, y en este terreno los CMF Clip Pro no decepcionan en absoluto. El ajuste en la oreja es simplemente fabuloso.Al principio, la sensación física de engancharte una pinza en el cartílago de la oreja resulta algo extraña, pero esa incomodidad inicial dura exactamente dos minutos. Una vez colocados en su sitio, el equilibrio de pesos entre la bola del altavoz frontal y la cápsula trasera de la batería es tan preciso, y sus escasos 5,9 gramos por unidad son tan ligeros, que literalmente olvidas que los llevas puestos mientras trabajas o caminas por la calle.Es importante señalar que, comparándolos directamente con los HUAWEI FreeClip, el puente flexible de titanio de estos CMF se nota físicamente algo más rígido, ofreciendo una fuerza de sujeción sutilmente más firme sobre la oreja. Esto no llega a causar dolor por presión ni fatiga durante jornadas laborales de ocho horas, pero sí aporta una sensación de seguridad extra muy de agradecer si decides usarlos para salir a correr, montar en bicicleta o hacer movimientos bruscos en el gimnasio, garantizando que el auricular no saldrá volando de tu cabeza al primer bache.Evidentemente, al no introducir ninguna pieza de silicona dentro del canal auditivo cerrado, eliminas de un plumazo esa molesta sensación de presión interna en el tímpano, el exceso de sudoración en verano y el dolor residual que sufren muchísimos usuarios tras horas de uso prolongado de auriculares intrauditivos tradicionales.Además, a diferencia del control por rueda del estuche principal, los propios auriculares cuentan con botones táctiles físicos y reales en la cápsula que se sitúa detrás de la oreja. No son paneles táctiles capacitivos que fallan cuando tienes los dedos sudados o llevas guantes, sino botones reales que hacen "clic" al pulsarlos, ofreciendo una respuesta táctil inmediata para pausar la música, saltar canciones o aceptar llamadas de teléfono mientras corres.Calidad de sonido: potencia para sobrevivir al ruido ambienteAnalizar la calidad de audio de unos auriculares de formato abierto exige cambiar radicalmente el chip mental. Aquí no vas a encontrar un aislamiento pasivo del ruido ambiente porque, precisamente, el objetivo del diseño es que escuches todo lo que ocurre a tu alrededor en tiempo real.Teniendo este enorme límite acústico y físico en mente, la calidad de sonido de los CMF Clip Pro es buena, sin florituras ni estridencias. No son, ni pretenden ser, los auriculares que mejor suenan del exigente mercado audiófilo. Pero el transductor dinámico de 10,8 milímetros que integran realiza un trabajo francamente solvente. El perfil de sonido general que viene ecualizado de fábrica es equilibrado y agradable, con unos tonos medios y voces muy claros que resultan excepcionales para devorar horas y horas de podcasts o audiolibros diarios.Donde este tipo de dispositivos suele sufrir muchísimo es en la reproducción de frecuencias bajas, ya que al no sellar físicamente el canal auditivo, los graves se escapan irremediablemente al exterior antes de rebotar en tu tímpano. Para intentar mitigar esta pérdida, CMF aplica un algoritmo de mejora que potencia activamente el rango inferior. Hay graves presentes y puedes seguir el ritmo de una canción electrónica sin problema, pero evidentemente no esperes sentir esa pegada retumbante que te otorga un auricular de tapón tradicional.En la aplicación móvil Nothing X encontrarás un botón específico para forzar un refuerzo extra de graves. Mi recomendación tras varias semanas de uso es que lo mantengas desactivado. Al forzar este aumento digital por software, especialmente a volúmenes altos, el pequeño altavoz tiende a saturarse ligeramente, emborronando la claridad general de las frecuencias medias e introduciendo un rastro de distorsión indeseable en la mezcla final. ❮ ❯ Si los comparamos de forma directa dentro de su misma categoría de formato clip de oreja económico, pelean de tú a tú en un empate técnico frente a los moto buds loop, manteniendo una firma de audio muy semejante en nitidez.Al usar niveles de volumen tan elevados en público entra en juego el temido efecto de "fuga de sonido", donde las personas sentadas a tu lado en la oficina pueden escuchar lo que tú estás reproduciendo en tus orejas. Los CMF Clip Pro incorporan un sistema antiescape que, utilizando cancelación de fase acústica, recorta de forma inteligente las frecuencias direccionales que se proyectan hacia fuera. Si pones el volumen al máximo en una sala en absoluto silencio, la persona de al lado escuchará un ligero susurro lejano. Pero en entornos reales con ruido ambiente normal de calle u oficina, la fuga de sonido es prácticamente indetectable para los demás, garantizando tu privacidad.Donde el rendimiento de los auriculares cae de forma sustancial es en la calidad de captación del micrófono integrado durante las llamadas telefónicas. Cuentan con un sistema doble apoyado por reducción de ruido basada en inteligencia artificial, pero la realidad pasa factura. Si estás en una habitación cerrada y en silencio, el audio que llega a tu interlocutor es claro y totalmente funcional para reuniones de trabajo por vídeo.Sin embargo, en el mismo instante en el que sales a la calle, entra una racha de aire moderada o pasa una moto cerca, los algoritmos de reducción de ruido trabajan a destajo, ahogando severamente las frecuencias de tu propia voz y produciendo ese indeseable tono metálico robótico que dificulta la comprensión en el otro lado de la línea. Son unos auriculares maravillosos para escuchar, pero mediocres para hablar en entornos hostiles. ¿Si los uso en el metro o en la calle con ruido de tráfico, se escucha algo de la música? Este es el punto crítico de la experiencia Open-Ear. El aislamiento pasivo, como ya he comentado, es literalmente nulo. Escuchas el motor del autobús, el timbre de la bicicleta y la conversación del pasajero de al lado. Para compensar esta invasión de ruido externo, CMF ha dotado a los Clip Pro de un nivel de volumen máximo exageradamente alto y contundente. Si estás caminando junto a una avenida con tráfico denso, basta con subir el volumen de la música por encima del ochenta por ciento para lograr ahogar mentalmente el sonido de los coches y seguir disfrutando de la canción sin problemas. Autonomía inagotable para olvidar el cargador Gracias al estuche de carga, los CMF Clip Pro pueden aguantar hasta 32 horas sin pasar por el enchufe / Fotografía de Christian ColladoEn el apartado energético, la eficiencia de los procesadores Bluetooth modernos vuelve a brillar con fuerza. Los CMF Clip Pro presumen de cifras de autonomía que, en la práctica, te permiten olvidar casi por completo la rutina de cargar el estuche todas las noches en tu mesilla.La marca promete unas 10 horas de reproducción de música continua utilizando exclusivamente la carga interna de los auriculares. En mi escenario de uso diario, manteniendo el volumen general casi siempre rondando un elevado 70%, he logrado superar la barrera de las 9 horas de escucha de forma muy consistente antes de escuchar el molesto pitido de batería baja en mi oído.Son unas cifras de resistencia más que correctas que te garantizan cubrir de sobra una larga jornada laboral intensiva o un vuelo intercontinental corto sin tener que guardar los auriculares en el estuche. Cuando combinas esta autonomía interna con la batería alojada en el estuche, te plantas cómodamente en unas generosas 30 horas de uso real total lejos de un adaptador de corriente.Y si ocurre un desastre y te levantas por la mañana para ir a correr con los auriculares completamente secos, su sistema de carga rápida te salva el entrenamiento en tiempo récord: con apenas introducirlos 10 minutos dentro del estuche, la batería absorbe suficiente energía para devolverte unas sólidas 4 horas extra de reproducción.Conclusión: ¿valen la pena los CMF Clip Pro? La rueda de la parte superior es el rasgo que diferencia a los CMF Clip Pro del resto de auriculares tipo "Clip" / Fotografía de Christian ColladoPoco a poco, y para alegría colectiva de nuestros oídos, el maravilloso formato de los auriculares de tipo Clip se va democratizando de forma acelerada en la industria tecnológica. Ya no hace falta empeñar el sueldo y gastarse más de 150 euros en la excelencia absoluta de unos FreeClip de Huawei para poder disfrutar de la magia del audio abierto sin dolor.Los CMF Clip Pro de Nothing se posicionan agresivamente en los estantes de las tiendas como una de las opciones más asequibles de todo el mercado europeo actual para entrar en esta tendencia, y a pesar de sus evidentes recortes lógicos en construcción y micrófonos para abaratar costes, llegan armados con una estética sumamente reconocible, una calidad de audio muy decente y una autonomía que te dará la vida en los viajes largos. Por 79 euros, es una compra absolutamente fantástica para jubilar de una vez por todas tus viejos tapones de silicona.