(ZENIT Noticias / Ciudad de México, 28.08.2026).- La Diócesis de Texcoco ha establecido una clara distinción entre la participación de los laicos y las funciones reservadas a los ministros ordenados. El obispo Carlos Enrique Samaniego López emitió un decreto con el fin de abordar lo que describe como una creciente confusión sobre quién puede presidir legítimamente los ritos católicos.Promulgada el 10 de agosto, la medida va más allá de regular quién puede dirigir una ceremonia en particular. Aborda un problema pastoral más amplio: el riesgo de que los católicos ya no puedan distinguir entre los ministerios laicos legítimos, el sacerdocio ordenado y las personas no autorizadas que se presentan como celebrantes religiosos.Según las nuevas disposiciones, los laicos que no hayan sido instituidos en el ministerio estable de acólito no podrán presidir celebraciones de la Palabra, ritos funerarios, sacramentales u otros actos litúrgicos propios de los ministros ordenados. La restricción se aplica no solo dentro de las iglesias diocesanas, sino también cuando se intenten realizar dichas ceremonias fuera de ellas.Este último punto es significativo porque el decreto responde a situaciones que, según se informa, ocurren fuera de las estructuras parroquiales habituales. La Diócesis de Texcoco expresó su preocupación por las ceremonias religiosas que se organizan en casas particulares, jardines, salones de eventos y cementerios privados, en ocasiones con la participación de personas que se presentan como ministros a pesar de carecer de las facultades o la autorización requeridas por la Iglesia.La preocupación del obispo no se limita a la estética litúrgica, sino que también se centra en la rendición de cuentas. Cuando una persona actúa públicamente como si poseyera una autoridad eclesial que no tiene, los fieles pueden verse imposibilitados de discernir si lo que presencian es una celebración católica autorizada o algo improvisado fuera de la disciplina de la Iglesia.En consecuencia, Samaniego ordenó a los sacerdotes que prestan servicio en Texcoco, incluyendo a los sacerdotes visitantes de otras diócesis, que garanticen que los actos litúrgicos se celebren de manera válida y legal. Se les instruyó específicamente que no permitieran ni fomentaran prácticas ilícitas, abusos o engaños, y que impidieran que los laicos asumieran responsabilidades que corresponden exclusivamente a los ministros ordenados.El decreto también establece un límite visible. Los laicos amparados por estas disposiciones no pueden usar el alba ni otras vestimentas sagradas reservadas al clero, ni durante las celebraciones litúrgicas ni fuera de ellas. Si bien este asunto puede parecer secundario en comparación con la cuestión de quién preside, las vestimentas tienen un significado institucional: comunican el rol litúrgico de una persona a la congregación. En circunstancias donde personas no autorizadas ya se presentan como ministros, permitirles usar vestimentas sagradas reservadas puede aumentar la confusión.La Diócesis de Texcoco reforzó posteriormente el decreto en un comunicado publicado el 21 de agosto, describiendo su propósito como salvaguardar la disciplina litúrgica y mantener identidades distintas entre los ministerios de la Iglesia. La diócesis también instó a los católicos a ser cautelosos con las personas que ofrecen servicios religiosos de forma independiente y los animó a buscar asistencia pastoral a través de sus parroquias.Esta distinción es particularmente importante en México, donde la práctica religiosa católica se extiende mucho más allá de los muros de las iglesias parroquiales y donde los funerales, las oraciones y otras reuniones devocionales pueden tener lugar en diversos entornos. El decreto no implica un rechazo a la participación de los laicos en la Iglesia. Más bien, insiste en que la participación de los laicos debe mantenerse dentro de las formas y ministerios reconocidos por la autoridad eclesial.Esta distinción se ha convertido también en un tema internacional. En algunas partes de Europa, particularmente en Alemania, se ha intensificado el debate sobre hasta qué punto los laicos deben ejercer funciones tradicionalmente asociadas al ministerio ordenado. Los obispos alemanes han solicitado autorización para que los laicos prediquen homilías durante la misa, petición que Roma rechazó. Sin embargo, algunos obispos han indicado que no harían cumplir activamente la restricción en las parroquias donde la práctica ya se había establecido.El enfoque de Texcoco apunta en la dirección opuesta. En lugar de considerar la práctica local establecida como justificación suficiente, Samaniego ha enfatizado la responsabilidad del obispo de asegurar que la vida litúrgica se mantenga dentro del marco del derecho católico. Su decreto invoca, entre otras disposiciones, el Canon 387 sobre las responsabilidades pastorales del obispo diocesano y el Canon 838 sobre la regulación del culto litúrgico.La cuestión subyacente va más allá de una disputa sobre quién puede oficiar en una iglesia. El culto católico depende de ministerios reconocibles, responsabilidades definidas y la autenticidad de los sacramentos. Los laicos católicos tienen un papel importante, y a veces indispensable, en la vida de la Iglesia, pero eso no significa que todas las funciones eclesiales sean intercambiables.Para Samaniego, preservar esa distinción es, en última instancia, una cuestión de proteger a los fieles. Su advertencia sobre los llamados celebrantes que operan sin autorización se plantea en términos de posible abuso, confusión y fraude. Su llamado es claro: los católicos deben permanecer vigilantes y acudir a sus parroquias en lugar de confiar los ritos religiosos a personas cuya condición eclesial no puede ser verificada.El propio nombramiento del obispo sitúa esta decisión en un capítulo relativamente nuevo de su ministerio. Nacido en la Ciudad de México el 8 de octubre de 1973, Samaniego fue ordenado sacerdote en 2001 para la Arquidiócesis de Tlalnepantla y fue nombrado obispo auxiliar de la Ciudad de México por el Papa Francisco en 2019. El Papa León XIV lo nombró obispo de Texcoco en agosto de 2025, sucediendo a Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez.Su decreto de agosto ofrece, por lo tanto, un primer indicio de cómo pretende ejercer la responsabilidad episcopal en Texcoco: no reduciendo la participación de los laicos, sino insistiendo en que dicha participación no debe borrar la distinción entre los fieles bautizados y el ministerio ordenado. En una Iglesia cada vez más consciente de la necesidad tanto de la participación de los laicos como de la rendición de cuentas institucional, es probable que esa frontera siga siendo un punto importante de debate mucho más allá de México.Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace. The post Obispo mexicano impone restricciones a presidencia de laicos en celebraciones litúrgicas y a uso de ornamentos destinados al clero appeared first on ZENIT - Espanol.