Antonio Ortiz, general al mando en Líbano: «La seguridad de España no sólo se garantiza en territorio nacional, sino que también se contribuye a ella más allá de nuestras fronteras» y para ello es necesario una gran tecnología

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La afirmación del general de brigada Antonio Ortiz sitúa la defensa española en una cadena que comienza antes de que una crisis alcance el territorio nacional. Para entenderla hay que mirar el cometido concreto de sus tropas: vigilar, enlazar y reducir riesgos en una franja del sur del Líbano donde una escalada puede afectar al Mediterráneo y a Europa.La frase tampoco contiene una amenaza contra otro país. Ortiz explica por qué España mantiene militares fuera de sus fronteras bajo una decisión colectiva de Naciones Unidas, sin anunciar una operación nueva. El vínculo con la seguridad nacional pasa por contener la inestabilidad, sostener canales entre fuerzas enfrentadas y respaldar a las instituciones libanesas.Ese razonamiento tampoco convierte cualquier despliegue exterior en defensa territorial. Cada misión tiene un mandato, una cadena de mando y límites propios. En Líbano, los españoles actúan como cascos azules dentro de UNIFIL y su autoridad nace de las resoluciones de la ONU.Un relevo de seis mesesLa entrevista exclusiva fue publicada por Jacetania Express el 26 de agosto de 2026, pero el texto no fecha la conversación. Ese día corresponde a la publicación y no debe atribuirse a las palabras del general. En ella, Ortiz aparece como jefe del Mando de Tropas de Montaña «Roncesvalles» y de la Brigada Líbano XLV, dos cargos que las comunicaciones oficiales mantenían vigentes al comenzar septiembre.El contingente empezó su misión el 10 de mayo y asumió el mando del Sector Este el día 22. En la base Miguel de Cervantes, cerca de Marjayoun, Ortiz recibió el relevo del general Antonio Ramón Bernal Martín, jefe de la BRILIB XLIV. El EMAD fijó un periodo de liderazgo de seis meses para la nueva rotación.La cifra española ha cambiado en las notas públicas. El EMAD hablaba el 22 de mayo de unos 650 militares; el Ministerio de Defensa actualizó la descripción el 20 de agosto a casi 700. Esta última es la referencia más reciente. La mayor parte se encuentra en Marjayoun y también hay presencia española en Naqoura, sede del cuartel general de UNIFIL.El mando español coordina una brigada multinacional de unos 2.500 efectivos, según el EMAD. La forman militares de España, Brasil, El Salvador, India, Indonesia, Nepal y Serbia. Reunirlos exige procedimientos compartidos, comunicaciones y un cuartel general capaz de repartir tareas. La red 5G táctica probada por España en Eslovaquia pertenece a otra misión, pero muestra el peso que tienen el mando y el intercambio de información en una fuerza de varios países.Sostener el despliegue requiere además sanidad, ingenieros, transmisiones, logística y apoyo a la base. La BRILIB XLV incorpora personal de otras unidades de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil. Parte del material llega por mar, como documenta el viaje de El Camino Español a Beirut. Esa proyección exterior depende de una regla sencilla: las tropas deben permanecer abastecidas durante toda la rotación.Entre el Litani y la Línea AzulUNIFIL opera en el sur del Líbano, entre el río Litani y la Línea Azul trazada por Naciones Unidas para confirmar la retirada israelí de 2000. Esa línea no es una frontera internacional. Dentro de esa zona, el Sector Este queda bajo liderazgo español, con su cuartel general en Marjayoun.La resolución 1701, aprobada en 2006, encarga a la misión observar el cese de las hostilidades, acompañar y apoyar el despliegue de las Fuerzas Armadas Libanesas, coordinarse con los gobiernos libanés e israelí y facilitar el acceso humanitario. También prevé apoyar a Beirut para que entre el Litani y la Línea Azul la autoridad armada corresponda al Estado libanés y a UNIFIL.El mandato tiene una fecha de cierre definida. La resolución 2790, aprobada por unanimidad el 28 de agosto de 2025, lo prorrogó por última vez hasta el 31 de diciembre de 2026. A partir de entonces, la ONU debe cesar las operaciones e iniciar una retirada ordenada y segura que puede extenderse hasta el final de 2027.Defensa calificó a la BRILIB XLV el 20 de agosto como el último relevo español de la misión. Eso no permite fijar un calendario detallado de salida: las fechas concretas del repliegue español no se han anunciado en la información pública consultada. El final del mandato tampoco respalda presentar las palabras de Ortiz como el anticipo de otra intervención.La violencia continúa pese a la presencia internacional. Naciones Unidas informó el 10 de agosto de que UNIFIL había contabilizado 455 proyectiles israelíes disparados hacia el sur del Líbano y 97 incursiones en el espacio aéreo libanés durante un solo fin de semana. Los cascos azules también localizaron armas y munición sin explotar. La misión trabaja dentro de una tregua frágil, con capacidad para observar, informar, enlazar con las partes y reducir peligros, pero sin poder imponer por sí sola un acuerdo político.Paz, disuasión, protección y combateEl mantenimiento de la paz reúne tareas concretas: patrullas a pie y en vehículo, observación de la Línea Azul, enlace, apoyo a las fuerzas libanesas, retirada de restos explosivos y facilitación de convoyes humanitarios. La responsabilidad principal sobre la seguridad del sur del país corresponde a las autoridades y al Ejército libanés; UNIFIL los apoya.La disuasión describe aquí el efecto que puede producir una presencia visible, multinacional y capaz de documentar infracciones. Reduce el margen para actuar sin observación y ayuda a evitar errores de cálculo. Es distinta de la defensa colectiva de la OTAN y de dispositivos permanentes como el del flanco sur aliado en Rota. UNIFIL no garantiza militarmente el territorio español; contribuye a un entorno exterior menos expuesto a la escalada.La protección de la fuerza abarca las medidas destinadas a conservar la seguridad del personal, las bases, los convoyes y los equipos para que la misión pueda continuar. Incluye refugios, vigilancia, asistencia sanitaria y respuesta ante artefactos. Sistemas como la defensa contra drones ilustran esa categoría en otras fuerzas; no acreditan que ese material esté desplegado con la BRILIB XLV.El combate persigue derrotar a un adversario mediante el uso organizado de la fuerza. UNIFIL carece de un enemigo asignado y no libra una campaña contra Israel o Hizbulá. La resolución 1701 sí autoriza acciones necesarias, dentro de las capacidades de la misión, para impedir actividades hostiles en su zona, resistir intentos violentos de bloquear sus cometidos, proteger al personal de la ONU y amparar a civiles ante una amenaza física inminente. Esa facultad no convierte el despliegue en una operación de combate.La frase de Ortiz se entiende dentro de esos límites. España aporta soldados, mando y medios para sostener una misión internacional que vigila una zona conectada con su seguridad, y lo hace hasta donde llegan las resoluciones de Naciones Unidas. La contribución exterior tiene un mandato preciso, una fecha de finalización y una función de estabilidad que no debe confundirse con una amenaza ni con una guerra nueva.