PERSPECTIVA NO ALINEADA: MADRID, RABAT, EL CASO JABAROOT Y LAS RIDÍCULAS FALSAS BANDERAS DE LA OPO-FICCIÓN SIONISTA DE LA OTAN

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Chris BarlatiLos recientes hechos que afectan a España – en particular las crecientes amenazas dirigidas a Madrid, mal comprendidas o del todo ignoradas por los cuerpos policiales y los servicios de inteligencia – demuestran, una vez más, que está en curso una desestabilización planeada desde hace tiempo, con un proyecto de atentados false flag ya en agenda y a la espera de concretarse.La "revelación" de los 70.000 pertenecientes a los servicios secretos marroquíes – un pésimo montaje, carente de estilo y originalidad –, difundida por un grupo de Telegram de atribución incierta, ha desatado la carrera de los medios de la derecha sionista hacia la publicación de los más variados análisis y reconstrucciones; los mismos "patriotas" que, últimamente, se han mostrado favorables a la cesión de Ceuta a favor de Marruecos.A esto se suman las ridículas declaraciones de los tertulianos y presuntos "analistas" de la inteligencia española, un organismo que no goza en absoluto de la confianza y el aprecio de sus ciudadanos, hasta el punto de ser apodado "Centro Nacional de Ineptos" o "Mortadelos" (por el conocido cómic Mortadelo y Filemón).Los elementos que expondremos a continuación demuestran – si no la absoluta certeza, al menos la elevada razonabilidad, o, para usar un término estadístico, la elevada probabilidad – de que nos hallamos ante la enésima operación de bajo nivel. Su objetivo, como veremos, es doble: aislar a España y endurecer el enfrentamiento contra Sánchez, de cara a las elecciones de 2027, pero también preparar el terreno para la inminente guerra que Reino Unido y Estados Unidos están orquestando contra Rusia. Un conflicto que, tal vez, se librará precisamente en España, el único país que podría aún frenar las locuras económicas y belicistas del sionismo londinense y de la corriente transhumanista de la secta de Epstein en Silicon Valley, donde hallamos la trinidad anticristiana por excelencia: Elon Musk, Pavel Dúrov y Peter Thiel.Después de todo, antes de la guerra total contra Rusia, Londres necesita el control total sobre la información que transita por los cables submarinos frente a Gibraltar y Ceuta. Si no puede ponerles las manos encima, entonces más vale hacerlos volar por los aires, impidiendo que nadie pueda utilizarlos.Procedamos, pues, al análisis del fenómeno, de su marco nacional e internacional, y del caso específico, respondiendo finalmente a la fatídica pregunta: "¿Cui prodest?".EL NUEVO MEDITERRÁNEO: EL GAS COMO ARMA GEOPOLÍTICA DEL MUNDUS NOVUSEl Mediterráneo, para bien o para mal, ha vuelto al centro de la escena internacional. Ya no solo como cruce de migraciones o escenario del terrorismo, sino como frontera energética decisiva para Europa.La guerra en Ucrania ha revolucionado las prioridades de Bruselas: reducir la dependencia del gas ruso se ha convertido en un imperativo estratégico. Y en ese vacío, Argelia ha resurgido como el proveedor ideal. Pero para comprender el alcance de este "renacimiento" hay que dar un paso atrás.Hasta 2020, Argelia era considerada un actor secundario en el panorama energético global. Sus yacimientos de gas estaban en declive, escaseaban las inversiones extranjeras y las rivalidades internas ahogaban cualquier intento de relanzamiento. Pero 2022 lo cambió todo. Con el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, Europa se encontró (por imposición atlántica) con escasez de suministros y "descubrió" que Argelia podía ser una alternativa fiable y geográficamente cercana. Así, los gasoductos Transmed (hacia Italia) y Medgaz (hacia España) se convirtieron de repente en las arterias vitales del continente.Argelia ha sabido jugar esta carta con inteligencia: reabrió las negociaciones con los gigantes europeos (la italiana Eni en primer lugar), aceleró los proyectos de exploración offshore y aumentó la producción en pocos meses, alcanzando récords históricos. Las exportaciones a la UE superaron el 15% del mercado en 2025, convirtiendo a Argelia en el segundo proveedor después de Noruega. Pero no solo eso: ha utilizado su nueva centralidad para imponer condiciones políticas a sus socios.No obstante, el renacimiento argelino sigue siendo frágil. Los yacimientos son antiguos y necesitan inversiones millonarias para mantenerse. La competencia de otros proveedores (Catar, Estados Unidos, Nigeria) es feroz, y Argelia sabe que su poder depende de su capacidad para mantener abiertos los grifos. Por eso, el gobierno juega en varios frentes: vende gas a Europa, compra armas a Rusia, atrae inversiones de China y mantiene una relación ambigua con Estados Unidos. El precio de esta nueva centralidad es alto: el gas norteafricano se convierte en un arma diplomática, capaz de premiar o castigar a los países europeos según su lealtad geopolítica.España ha salido perdiendo, mientras que Italia ha salido ganando. Y lo que parece una simple cuestión comercial se revela por lo que realmente es: el campo de batalla de una guerra mediterránea, hoy más candente que nunca, entre Estados Unidos, Irán, China y Rusia, donde Argelia es a la vez ficha y jugadora.Italia, en cambio, esclava de las ambiciones israelíes y de la derecha sionista anglófona, en este tablero internacional se ha infiltrado y ha desestabilizado no solo al gobierno socialista español, sino también lo que queda de la herencia política, social y socialista en América Latina. Ha abrazado el "mundus novus" de Silicon Valley y el sionismo made in U.K., empleando tecnologías de espionaje con fines antirrusos y financiando inútiles proyectos autodestructivos. Su interés no se limita a los grupos de extrema derecha, proyección del militarismo y la política de guerra, sino que se extiende también a solapadas infiltraciones que hemos desenmascarado y denunciado en múltiples ocasiones, y que continúan sin descanso su labor desestabilizadora por cuenta de los amos – y "grandes maestros" – atlánticos.JABAROOT: EL HACKER QUE NUNCA EXISTIÓ PERO QUE REAPARECEEn agosto de 2026, un (presunto) colectivo que se autodenomina Jabaroot ha vuelto a la escena con una filtración de perfiles cuanto menos dudosos y escasamente creíbles: datos de decenas de miles de agentes de los servicios secretos marroquíes, unos 70.000, y la amenaza de revelar los datos robados al presidente de España durante el megataque de Pegasus operado por Marruecos e Israel.La primera aparición del grupo se remonta, al parecer, al 8 de abril de 2025, con un ataque a la Caisse Nationale de Sécurité Sociale (CNSS) de Marruecos, que expuso los datos de unos dos millones de trabajadores. El grupo se presentó como JabaRoot DZ, utilizando el código internacional de Argelia, y el ataque se presentó como una represalia por supuestos ataques marroquíes contra instituciones argelinas (qué daño causó, todavía no se sabe).Pero es la naturaleza de su "reaparición", y su reciente "cancelación", lo que hace que el asunto sea aún más sospechoso. Jabaroot no era un grupo activo de forma ininterrumpida: sus huellas digitales anteriores a 2025 son casi inexistentes, como si hubiera sido creado expresamente para esa primera operación, o como si hubiera emergido de la nada tras años de silencio, en un momento geopolítico particularmente favorable.Después de los primeros "ataques" de años pasados, el canal original de Telegram de Jabaroot fue borrado. Luego aparecieron nuevas cuentas con el mismo nombre – incluso varias –, dando lugar a una segunda fase de actividad del grupo. Este resurgimiento trajo consigo un cambio significativo: la sigla DZ fue abandonada, y el grupo pasó a llamarse simplemente "Jabaroot". La atención se trasladó hacia nuevas instituciones marroquíes, siempre de menor importancia (ninguna base militar o de los servicios de inteligencia parisinos e israelíes).El tono y el lenguaje de los mensajes han cambiado, sembrando más dudas sobre la continuidad del grupo. No está claro si quien ha publicado hoy bajo la marca Jabaroot sea la misma persona del ataque de abril de 2025, y es de ingenuos creerlo, dado el anonimato que se esconde detrás de Telegram en estas circunstancias – al ser la aplicación el paraíso de los mercenarios y del Mossad –, la total incoherencia de la acción y la cancelación inicial del grupo.Inicialmente, Jabaroot era definido – y parecía definirse – como un colectivo de "patriotas argelinos", utilizando el dominio .dz y el código "DZ". Su atribución argelina, basándose únicamente en estos elementos, solo se sostiene en las narrativas que impulsan esta versión. En aquel momento, los eventuales miembros eran prácticamente desconocidos, aunque los fuertes mensajes publicitados por blogs y sitios web sonaban demasiado a una operación de propaganda de los servicios secretos – activos, como enseña el Mossad, en la "creación del personaje", o en la instrumentalización de menores (como hemos demostrado con la operación TwoNet y con la constelación de Anonymous, en realidad agentes del FBI, e infiltrados incluso por agentes italianos).Los análisis de las igualmente discutibles inteligencias – auténticos coladeros, tanto españoles como europeos – enormemente infiltradas, ciegas e ineficaces en materia antiterrorista, pero hiperactivas en acusar a cualquiera de ser espía ruso, iraní o chino, dibujan un perfil muy contradictorio, incluso ridículo. Hay quien afirma que se trata de un lobo solitario, probablemente un ex agente de los servicios marroquíes (DGED/DGST) con conocimientos informáticos, residente en Alemania – sobre la base de información dejada en algún sitio web públicamente accesible (todo un hacker, si deja su "dirección" en la red) – que habría tenido acceso a datos internos gracias a un acceso privilegiado previo, no a extraordinarias habilidades de hacking. Otros hablan de un colectivo argelino, únicamente por el dominio utilizado (como si declararse chino y sentirse chino bastara para que alguien sea considerado como tal a los ojos de la inteligencia española).Pero la verdad, que – como nuestros antepasados grecorromanos enseñan – se revela siempre en los pliegues de las contradicciones, es muy diferente de las opiniones difundidas principalmente, si no casi exclusivamente, por los medios españoles de derecha, que han inflado y difundido teorías hasta la saciedad.Jabaroot no es un colectivo, no es un ejército digital, y casi con certeza no es argelino – pues se trata de una entidad "resucitada" tras un largo período de vacío, que desapareció rápidamente, al igual que tantos falsos grupos de hackers rusos que, casualmente, han atacado España.Jabaroot, según la hipótesis de quien suscribe, es una falsa bandera perfecta: una cortina de humo para ocultar una banal operación de despiste, o un pequeño traidor interno que ha "robado" alguna información de poco valor, alimentando la tensión entre Rabat y Argel; o, para ser concretos, una mano de la sección militar de la inteligencia española, que no ha digerido lo sucedido en Ceuta y quiere hacer pagar a Marruecos sin enfadar a los "amos" de Tel Aviv y París. Por supuesto, no se descarta una operación más compleja, en la que estarían implicados Italia, los franceses y la propia Unión Europea junto con el Mossad, con la intención de deshacerse de la ya desgastada marioneta de Mohammed VI, llevándose también por delante a Pedro Sánchez y sus buenas relaciones con China, Irán y Rusia (hipótesis muy probable).La naturaleza evanescente del grupo – que su autor ha visto solo de pasada durante el estudio del mundo hacker, confirmando la escasa relevancia que tenía – hace prácticamente imposible identificar a sus verdaderos responsables. Es un hecho, en aras del rigor analítico, que los continuos cambios de identidad sugieren que la sigla "Jabaroot" es utilizada por distintos actores en momentos diferentes, cada uno con sus propios objetivos (ya no deberíamos hablar tanto de "mundo hacker" como de "mundo de los servicios y de las falsas banderas").Sus capacidades técnicas, en realidad, parecen bastante modestas, a juzgar por los hechos concretos y los análisis realizados por los auténticos expertos del sector, no por los que exageran los medios de extrema derecha españoles, estrechamente vinculados a los sectores ultramilitares, y mucho menos por las divagaciones de los improvisados "analistas" ibéricos, cuyo verdadero aporte profesional es difícil de comprender, salvo que pasan días enteros frente a una pantalla, haciéndose pasar por consultores de inteligencia.Ningún ataque a infraestructuras realmente críticas, ninguna penetración en sistemas militares. Sin embargo, su impacto mediático ha sido enorme en un tiempo brevísimo. Tanto ruido para nada, salvo por la mediatización misma. ¿Una operación psicológica? Sin duda. A la que siguió inmediatamente la definición de Jabaroot como "un colectivo fiable vinculado a intereses geopolíticos próximos a Rusia y Argelia", una definición cuanto menos fantasiosa y forzada, sin fundamento alguno; un colectivo de "hackers", además, que enseguida empezó a amenazar a Pedro Sánchez, preguntándose a quién podrían interesar los presuntos datos extraídos con Pegasus (y menos mal que querían hacer un "regalo" a Madrid con esos – falsos – 70.000 nombres).Así pues, así es como se perfila, poco a poco, el sueño de la derecha sionista anglostatounidense: romper los lazos del gobierno socialista con Rusia y China. ¿Y qué mejor operación que atribuir una acción de deslegitimación precisamente a un grupo "vinculado" a los rusos, si no "proruso"? Además, ya lo habían intentado antes, y quien escribe lo denunció de inmediato (con las consecuencias que todos conocemos).La estrategia, a partir de las primeras infiltraciones del FBI en 2024 – que se hacía pasar por Anonymous, y que hemos documentado – ha proseguido sin trabas; y aquí vemos todas sus señales, con repercusiones que no cesan.Desmentidos y contradicciones del caso JabarootQue las defensas mentales de las personas estén ya reducidas a un nivel equiparable al de la antimateria, lo prueba la prohibición del dibujo animado Masha y el Oso, calificado de propaganda del Kremlin y acusado de transmitir mensajes prorrusos. Los grandes paladines de la libertad – es decir, los fieles seguidores ideológicos de Epstein (Thiel, Dúrov y Musk) – no han dedicado una palabra al respecto; y mucho menos la prensa de derechas se ha atrevido a abordar el asunto.La apatía generalizada ha demostrado que, si se manipula hábilmente, cualquier locura puede ser normalizada, incluso un atentado false flag camuflado como "escalada" de Putin. Pero, aunque perfectamente conscientes del grado de degeneración alcanzado, procedamos ahora al examen de las evidentes y específicas contradicciones del caso Jabaroot.1. Jabaroot, según los medios y los "expertos", no está claro si es un colectivo o un ex agente de los servicios secretos marroquíes residente en Alemania. Ambas versiones son absurdas y se basan en datos e información dejados a propósito, no por casualidad. Alemania es el país más poblado de Europa, pero es Francia la que acoge a las comunidades marroquíes y argelinas más numerosas del Viejo Continente. ¿No sería más lógico esconderse allí y camuflarse, si realmente se dispusiera de las presuntas habilidades?2. La serie de ataques, inútiles y viles, que no guardan relación alguna con los de un hacktivista, sino con los de un terrorista, y que no aportan nada en términos de daño estratégico, únicamente la vileza de la operación.El grupo hacker Jabaroot ha llevado a cabo pocos ataques informáticos contra instituciones marroquíes, con un enfoque especial en el sector sanitario y de la protección social. En abril de 2025, ejecutó un ataque histórico contra la Caisse Nationale de Sécurité Sociale (CNSS), que gestiona a los trabajadores del sector privado, extrayendo los datos de unos dos millones de empleados y los salarios de empresas privadas y del entorno del Palacio Real. Un año después, en abril de 2026, reclamó el acceso ilícito a la base de datos de la CNOPS, la mutua de los funcionarios públicos. El golpe más reciente, el 22 de agosto de 2026, afectó al sistema RAMED, el sistema de asistencia médica para la población vulnerable, del cual fueron extraídos más de 17 millones de archivos que contienen nombres, sexo, fechas de nacimiento, números de identificación social y fotografías tipo pasaporte, de los cuales cerca de un millón ya han sido hechos públicos como muestra.Además del sector sanitario, Jabaroot ha atacado, supestamente, otras instituciones públicas: en junio de 2025 violó el Ministerio de Justicia, extrayendo 150.000 expedientes con un volumen de 300 gigabytes. El 12 de abril de 2026 atacó la OFPPT, la red de formación profesional con más de 500 centros y 400.000 estudiantes, sustrayendo 400.000 registros. Anteriormente, el 8 de noviembre de 2025, había reclamado el acceso a la Agencia Nacional de Seguridad Vial (Narsa), con 150.000 registros, y el 26 de junio de 2026 difundió los datos de una empresa de mensajería con 500.000 archivos.Ataques inútiles, salvo para el reciclaje de identidades, en los que Marruecos e Italia juegan un papel fundamental, junto con una sección específica de la inteligencia española.3. La construcción del personaje "Jabaroot" reproduce fielmente el modus operandi ya observado en otros casos similares, en particular el de los falsos hackers de Azzasec, vinculables a Anonymous y luego descubiertos como agentes provocadores también estadounidenses (un saludo al FBI). Sin mencionar el caso de TwoNet, un grupo falsamente prorruso, que se autodisolvió hace mucho tiempo y luego reapareció, únicamente para ejecutar falsos ataques junto con el agente de las "cloacas" Desinformador Ruso, firmando con mi nombre, después de mis denuncias públicas, para deslegitimar al autor de estas revelaciones (los mismos habían difundido el rumor en Rusia de que yo era un espía ucraniano).Periódicos, blogs y opinadores afirman cualquier cosa, exagerando hazañas a menudo insignificantes y presumiendo de supuestos "hackeos" nunca realmente verificados, que requerirían estudios profundos o, en caso de ser auténticos, el reconocimiento y la revelación de secretos de Estado (''hola, nos han jodido, es todo verdad'' – ¿se lo imaginan?). Los análisis, los diarios conocidos por sus bulos y la sistemática mistificación de la realidad encajan perfectamente en esta estrategia.Las versiones "oficiales" contradictorias, y la carrera por la exclusiva, revelan la existencia de corrientes opuestas dentro de los servicios españoles, en disputa entre sí para atacar a Marruecos y descargar la culpa sobre terceros. En su momento, por ejemplo, se intentó acusar a Rusia de los hechos de Ceuta, pero la cosa resultó enseguida absurda, como hemos documentado.Todo ello se enmarca en un escenario ya marcado por tensiones entre servicios secretos sionistas y atlánticos, mientras el gobierno español permanece en silencio, fiel a su farsa hipócrita proucraniana y a sus acuerdos económicos con Rusia y China, pero expuesto a las presiones de las amenazas sobre los cables submarinos – amenazas que la prensa adversaria transforma en alarmas sobre la flota rusa, y que reaparecen en cada fricción internacional. Es la misma prensa que, además, califica el atentado al Nord Stream como un "incidente", silenciando los sabotajes ucranianos, y que atribuye a improbables prorrusos ataques hacker en realidad orquestados por espías de las cloacas. En Italia, en cambio, el caso Jabaroot no ha suscitado ningún revuelo, ni ha sido objeto de un tratamiento digno de mención.4. La estrategia adoptada por Jabaroot difícilmente se compagina con la de un ex agente o de un hacktivista que quiera hacer un "regalo" a Madrid para luego dirigir sus atenciones contra Sánchez. Los datos sustraídos, por otra parte, no pueden haber acabado en manos de Marruecos, sino únicamente en las de Israel, teniendo en cuenta que el programa espía utilizado – Pegasus – es gestionado exclusivamente de forma remota y se emplea para infectar los teléfonos móviles de terroristas, no precisamente de jefes de Estado ni de ciudadanos comunes, sin que los servicios secretos israelíes y el antiguo NSO Group lo sepan. Un hacker, además, no amenaza con revelaciones: revela y ya está. No sondea las reacciones ajenas, simplemente le da igual. Y, detalle no menor, no comparte archivos en formato CSV, potenciales vehículos de spyware militar; a lo sumo en PDF – también potencialmente infectados – o en formato de texto. Si quiere ser creíble, en cambio, difunde primero una porción de nombres auténticos para comprobar las reacciones y ofrecer prueba de veracidad, y solo después revela todo, reduciendo al mínimo el margen de infección (¿de verdad alguien cree que un archivo de los servicios secretos carece de rastreadores IP o virus?).Por todas estas razones, si han descargado y abierto el archivo, recomendamos firmemente formatear el ordenador y el dispositivo móvil, ya que es muy probable que contenga un virus de nivel militar. Sugerimos además, para el futuro, utilizar Tails OS – una precaución que los supuestos hackers no han mencionado – para abrir material potencialmente comprometedor. No es necesario ser experto en informática para conocer estas precauciones básicas: basta con haber leído los casos de espionaje más conocidos de la historia italiana (mis artículos son una excelente fuente, y recomiendo leerlos) o haber visitado al menos una vez el blog de Tails OS y del Proyecto Tor. En el peor de los casos, si realmente hubiera un virus en los documentos descargados, es posible que ya esté infectada media Península Ibérica, con posibles repercusiones inmediatas como el vaciado de cuentas corrientes y la manipulación de contenidos sensibles.5. Aparte de las noticias sobre los ex embajadores –presuntas espías– presentes en el listado (un embajador que trabaja para proporcionar información a su propio gobierno? ¡Quién lo habría dicho...), y la sospecha de que en Marruecos haya más servicios secretos que policías comunes – parece claro que el verdadero objetivo es la cúpula de la inteligencia marroquí, acusada de haber espiado en todas partes y a cualquiera, incluso al rey, con el software Pegasus; sin olvidar al ministro de Justicia, bajo acusación por presunto enriquecimiento ilícito. Por lo tanto, también es posible suponer que se trate de una purga interna, quién sabe para limitar el poder de sectores demasiado desviacionistas dentro de la propia Monarquía o demasiado "amigas" del PSOE. Porque, por lo demás, nada parece afectar a la sanguinaria Corona, que muestra indiferencia hacia estos escándalos y, al contrario, ha sacado provecho de ellos (la derecha, recordemos, se había mostrado abierta a un posible acuerdo sobre la cesión de Ceuta, según los sectores más extremistas de la extrema derecha sionista).Mientras tanto, los altavoces del sionismo anglófono en España, vinculados a Anonymous (FBI-CIA & MI6) – como Luis Pérez, conocido como Alvise, tristemente célebre por la difusión de bulos y las 'amenazas' a Sánchez – afirman que el CNI ha declarado (Nota Bene: actuando contra los intereses nacionales) que el Presidente español debe ocultar, y ha ocultado, las reuniones estratégicas (en sí mismas, obviamente secretas) por temor a represalias por parte de Marruecos, mencionando ahora a Libia. Cuanto más caos, más afirmaciones sin sentido, en las que encontramos siempre al CNI y a los altavoces – no muy brillantes – acostumbrados a recibir informaciones (incluso falsas) y a difundirlas, haciendo el juego de la City y del Mossad, incluso desde la policía de Madrid (y ningún policía corrupto es echado a patadas, ni mucho menos).La revelación de un secreto que no es tal, sino protocolar, transmitida a través del CNI – el mismo CNI que ha acumulado un sinfín de errores, además de demostrar incompetencia y acciones contra los intereses nacionales – emplea una retórica similar a la de los falsos hackers prorrusos vinculados a las "cloacas", objeto en el pasado de mis denuncias por su vínculo con la comunidad de "ardillas" de Pérez.7. Pero, ¿cuál es la posición de Marruecos ante todo esto? Como se lee en el sitio marroquí Media24, los autores del artículo afirman – y confirman – que los 70.000 nombres no son "agentes" propiamente dichos, sino en su mayoría agentes de policía. Los nombres, además, formarían parte de una filtración antigua, montados en un copia y pega que mezcla pocas verdades (como fichas informativas y datos personales) con mucho sensacionalismo y exageraciones: falta información específica y, sobre todo, cualquier clasificación típica de los servicios secretos. Los nombres, por ejemplo, están en alfabeto latino, no contienen referencias a la inteligencia y no presentan ninguna de las habituales siglas protocolarias. Demasiado en "claro", demasiado expuesto – aunque se trate de un sector en el que el secreto es la regla y las comunicaciones se producen de formas muy diferentes. Precisamente sobre este último punto – y quien escribe coincide – la cifra denunciada parece absurda: 70.000 agentes activos significaría disponer de más efectivos que la CIA y el FBI juntos.Aunque no estoy, en general, en sintonía con el gobierno de Mohammed VI – circunstancia conocida por los lectores de Sa Defenza – debo reconocer que Media24 ha realizado un análisis que comparto plenamente, por su claridad expositiva y honestidad intelectual. Muy distinta es, en cambio, la actuación de los muchos "expertos" y analistas españoles, afectados por un protagonismo patológico, que se han limitado a difundir el potencial documento infectado, sin estudiarlo – y, quién sabe, ni siquiera examinarlo – contribuyendo así a la posible propagación de un virus espía militar. ¿Y si ese fuera precisamente el verdadero objetivo?8. Todo parece más bien una maniobra desesperada de un sector específico y ajeno a la realidad que una acción de fuerza. Para validar esta hipótesis, mencionamos la difusión pasada pero progresiva de falsas informaciones contra activistas incómodos – como contra el comité Iranekin Bat y quien escribe – las "filtraciones" desde fiscalías y comisarías sobre nuestra cuenta, y los absurdos publicados con el único propósito de exponernos a represalias externas y extremas, si no incluso de "suicidarnos".No se trata, pues, de una señal de poder, sino de una debilidad insensata, típica de los engranajes de la política de guerra. Su obsesión es ahora clara: desencadenar una guerra total contra Rusia e Irán, y ahora también contra China, en el intento de mantener el control sobre un escenario global cada vez más fuera de control.Lo importante es que haya una guerra, no importa entre quiénes, porque el mercado de armas solo prospera en presencia de conflictos. Y para vender armas, es necesario construir una amenaza percibida. Para construir una amenaza, se desestabiliza. Ya sea Irán, Canadá o Groenlandia, no importa: lo que cuenta es crear el escenario bélico.EL CONTEXTO INTERNACIONALEl Sáhara Occidental: la herida que no cicatrizaPasemos a explicar el contexto internacional en el que se enmarca todo este asunto, y por qué se relaciona con los hechos de Jabaroot. Detrás de cada tensión entre Argelia y Marruecos está el Sáhara Occidental, un territorio disputado desde hace cincuenta años. Sobre el terreno, el enfrentamiento es entre el ejército marroquí – 150.000 hombres, tanques, drones – y los guerrilleros del Frente Polisario, unos 20.000 combatientes armados con equipo soviético y argelino. Pero la verdadera partida se juega fuera del desierto. Argelia no tiene soldados sobre el terreno, pero financia, entrena y acoge a los refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf, utilizando el conflicto como palanca de presión sobre Rabat. Marruecos, por su parte, ha obtenido el reconocimiento diplomático de Estados Unidos, Israel y España, pero paga un precio altísimo: los gastos militares drenan los recursos, y su dependencia de Francia e Israel lo vuelve cada vez más un vasallo. Francia, aunque se retira oficialmente del Sahel, mantiene un apoyo diplomático a Rabat, pero sin intervenir militarmente. Israel vende tecnología e inteligencia. ¿Y Rusia? No tiene nada que ver: opera en Malí y Libia, no aquí. La guerra en el Sáhara está congelada a baja intensidad, pero nadie quiere realmente descongelarla: a todos les conviene que continúe, porque alimenta el mercado de armas y justifica sus respectivas alianzas.España y la carta escarlataLa chispa que encendió las relaciones entre Madrid y Argelia fue una carta, enviada por el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez al rey de Marruecos el 14 de marzo de 2022. En ese documento, Sánchez calificaba el plan de autonomía marroquí para el Sáhara como la base más seria, creíble y realista para una solución, marcando un giro radical respecto a la histórica neutralidad española. La jugada también fue motivada por la presión migratoria: Rabat ya había utilizado la amenaza de abrir las fronteras de Ceuta y Melilla en 2021, y Madrid buscaba un acercamiento para evitar nuevas crisis.La carta fue hecha pública días después por la propia Casa Real marroquí, y Argelia la descubrió con indignación a través de los medios de comunicación (según su versión). La reacción fue fulminante: retirada del embajador, suspensión del Tratado de Amistad y bloqueo de las importaciones. En el frente energético, los suministros de gas nunca se interrumpieron, y Argelia ha seguido siendo un proveedor clave para España.Sánchez esperaba ganarse el favor de Rabat, pero perdió el de Argelia, desencadenando una crisis diplomática que puso a prueba las relaciones bilaterales. Hoy, con el regreso del embajador argelino a Madrid (noviembre de 2023) y la revocación del bloqueo comercial (noviembre de 2024), los vínculos están en proceso de normalización. Sin embargo, la decisión de Sánchez sigue siendo controvertida y muchos, tanto en España como en Europa, la consideran todavía un error estratégico de alto coste político.En conclusión, es cierto que el gas pagado a Argelia es más caro, pero podría tratarse también de una maniobra para financiar, de manera "legal", a Argelia en sus reivindicaciones contra Rabat. Una presión indirecta, por tanto, que nadie parece haber notado.¿Cui prodest? La Italia de Meloni y la Europa antirrusaMientras España y Argelia discutían, Italia entró en escena de manera silenciosa. Ya el masón Mario Draghi, en abril de 2022, había sentado las bases con un acuerdo para aumentar los suministros de gas en un 40%, lo que demuestra que algo se sabía antes de tiempo en relación con Rusia y Ucrania. Meloni heredó esa situación y la convirtió en un arma diplomática: en enero de 2023 voló a Argelia con los directivos de Eni, firmando inversiones por 4.000 millones de euros, asegurándose el primer puesto como cliente europeo y desviando hacia los puertos italianos los barcos de GNL que antes iban a España. El mensaje fue claro, y también un tanto irónico: Italia es un socio confiable, que no cambia de posición de un día para otro. Una estocada directa a Sánchez, por parte de un gobierno que ha utilizado todos los medios, incluso cibernéticos, para dañar al ejecutivo socialista (en la total ingenuidad, ignorancia – o colusión – de los departamentos de seguridad ibéricos).Hoy, Italia es el principal comprador del gas argelino, Eni es la primera compañía extranjera en Argelia, y la relación bilateral se extiende más allá de la energía, a infraestructuras, astilleros y automatización. No olvidemos que Italia también ha sido proveedora de tecnología militar de espionaje a Marruecos y que entre 2022 y 2024 fue el primer proveedor europeo de armas ligeras a Rabat.Ahora respóndanme: "¿Cui prodest?"¿Y Marruecos?Rabat puede presumir del reconocimiento diplomático de Washington, Jerusalén y Madrid sobre el Sáhara, pero su posición estratégica presenta debilidades significativas. Militarmente, mantiene un ejército imponente, pero el coste del conflicto es elevado: decenas de miles de millones de euros para el muro de arena, armamento, drones y sistemas de vigilancia. Económicamente, es cada vez más dependiente de Francia, que le proporciona armamento y aviones de combate, y de Israel, que proporciona tecnología avanzada y apoyo de inteligencia.Marruecos ha obtenido beneficios internos de la redefinición de su política exterior, posicionándose como un actor clave en el Mediterráneo y en los juegos de influencia entre potencias atlánticas y de Oriente Medio (la puerta del Sur del Mare Nostrum). Sin embargo, el país se encuentra atrapado en un juego más grande que él, donde sus decisiones están cada vez más condicionadas por los aliados que lo apoyan, pero que podrían ejercer presiones en caso de desviaciones de los acuerdos o de pretensiones consideradas excesivas. En el fondo, no queda más que una marioneta, Mohammed VI, y con él todo el aparato de espionaje. Y cada escándalo, como en el caso de las Manos Limpias internacionales, ocurre únicamente para cortar las ramas secas o los títeres que pensaban que podían moverse sin sus titiriteros.El verdadero perdedorEn todo este caos, una verdad permanece a menudo silenciada: las poblaciones locales siguen siendo las únicas verdaderas víctimas de los juegos de poder, pagando un precio excesivamente alto. Los saharauis viven desde hace más de cuarenta años en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, en condiciones de precariedad crónica, con un acceso limitado al trabajo, a la educación y a perspectivas de futuro. Los niños crecen en un contexto de extrema vulnerabilidad, mientras que el referéndum de autodeterminación, prometido por las Naciones Unidas en 1991, nunca se ha llevado a cabo.En el Sahel, el hambre, el terrorismo y la sequía se cobran víctimas cada día, mientras las potencias mundiales se disputan recursos estratégicos como el uranio, el petróleo y el control de las rutas migratorias.Europa, que se presenta como defensora de los derechos humanos, adopta una posición ambigua: compra gas a Argelia y, al mismo tiempo, financia acuerdos con Marruecos para contener los flujos migratorios, respaldando proyectos europeos y facilidades de todo tipo (a través de París) para permitir la entrada de su personal, también israelí, sin garantizar el respeto de los derechos fundamentales en las fronteras, y a menudo descuida el drama humano que se desarrolla en el desierto.FALSE FLAG MAL HECHA PERO FUNCIONALAnalizando todo el asunto con las herramientas de la lógica, la razón y la geopolítica, emerge un cuadro que pocos medios tienen el valor de dibujar: Jabaroot es (muy probablemente) una false flag, y no de las más sofisticadas, una operación de (des)inteligencia disfrazada de hacktivismo, diseñada para alimentar la tensión entre Argelia y Marruecos, debilitar al gobierno español de Sánchez, favorecer a la extrema derecha española (y a la Italia de Meloni), y distraer a la opinión pública de los verdaderos problemas – el hambre en el Sahel, la crisis económica, el gas. ¿Los verdaderos titiriteros? Probablemente una mezcla de servicios secretos europeos (españoles y/o italianos), elementos de la derecha española, y quizás el Mossad, que tiene todo el interés en debilitar a Marruecos y al altamente psicolable Mohammed VI, para tenerlo bajo control y empujarlo a comprar más armas y tecnología de Israel (para la OTAN y el Mossad no existen aliados, solo esclavos a los que exprimir como limones).La cobertura argelina es cuanto menos ridícula: presentarse como "patriotas argelinos" usando el dominio .dz es como llevar una camiseta con el letrero "soy francés" y esperar que todos se lo crean. La desaparición y reaparición del grupo – con el canal de Telegram cancelado, luego reaparecido con identidad diferente, y de nuevo eliminado – con artículos de diarios y blogs en francés donde se alaba y se idolatra a Telegram (¿saben que Snowden recomienda Signal?) es el clásico mensaje "para" y "de" la tríada de Silicon Valley y la superestructura sionista, que enmarca la estrategia del "fantasma que renace", que impide identificar a los verdaderos responsables, en un contexto de evidente creación del personaje y de una narrativa específica.Las capacidades técnicas, mediocres, además, no se corresponden con el ruido mediático: ningún ataque a infraestructuras críticas, ninguna penetración en sistemas militares, solo datos ya obtenidos, en el mejor de los casos, con un acceso privilegiado (Handala Hack ha hackeado el Mossad, y tiene su propio sitio web, y publica de todo, para que se den cuenta de la comparación).Y los beneficiarios, nótese bien, están todos del mismo lado: Silicon Valley, Pavel Dúrov, derecha española, Italia, Israel, Estados Unidos.Los medios españoles de extrema derecha han inflado la noticia, con Luis Pérez en primera fila – conocido altavoz del mundo anglosionista. Los servicios secretos españoles (el CNI), mientras tanto, sobre los hechos de Ceuta, han contradicho al Ministerio del Interior, en un contexto de palpable fricción entre ambos organismos, conocida por todos y que se arrastra desde el espionaje con Pegasus contra el gobierno socialista.¿La principal consecuencia de todo esto? Un relativo desplazamiento de la atención hacia Rabat, en lugar de hacia Reino Unido, Francia, Estados Unidos e Israel – verdaderos organizadores de la pantomima con la dictadura monárquica que, internamente, ha podido unificar el sentimiento xenófobo fundamentalista contra Argelia y Madrid, aprovechando la mendaz narrativa mediática.La única firma de análisis capaz de haber detectado estas básicas y elementales contradicciones – la falta de continuidad de la información presente en DarkForum con el canal de Telegram eliminado de inmediato, la falsedad de los datos y su duplicación, un pésimo corta y pega – ha sido Golden Owl, una sociedad de análisis. Por lo demás, la locura ha reinado soberana, con una multitud de vídeos generados por inteligencia artificial a los que la gente ha picado, y con periódicos conocidos por difundir fantasías en lugar de crónicas, afectados por una neurosis de espías rusos, chinos e iraníes (en buena parte los mismos que han difundido las filtraciones falsas sobre mi cuenta y sobre Iranekin Bat).Jabaroot, en síntesis, ha sido un pésimo truco dentro del truco malogrado, que ha demostrado la psicolabilidad de la población y la instrumentalización del sentimiento popular, a través de la difusión de una serie de documentos que contenían, quizás, un virus de naturaleza militar que ha infectado buena parte de España.Todo ello, en un marco de amenaza dirigida a Zapatero o a Pedro Sánchez, a la que ha seguido la propuesta – relanzada por Suecia y cofirmada por Países Bajos, España y Polonia – de intensificar la presión para desbloquear los activos rusos congelados, mientras se suceden amenazas a los cables submarinos, alarmas sobre posibles terremotos e histerias de inminentes ataques (hackers) rusos y chinos.