Este verano se ha repetido una misma conversación en terrazas, jardines y pueblos de la provincia de Sevilla: apenas hay mosquitos . Después de temporadas en las que las picaduras y la preocupación por el virus del Nilo Occidental marcaron buena parte del verano, la percepción de muchos ciudadanos es que este año la presencia de este insecto ha disminuido considerablemente. Sin embargo, esa sensación no significa que el riesgo haya desaparecido. Jordi Figuerola, investigador del Departamento de Ecología de Humedales de la Estación Biológica de Doñana-CSIC y colegiado del Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía, explica para ABC que los programas de control han conseguido reducir la abundancia de mosquitos en muchas zonas urbanas. Al mismo tiempo, las lluvias registradas entre el final del invierno y el comienzo de la primavera generaron numerosos espacios adecuados para su reproducción, por lo que siguen existiendo áreas de la provincia con densidades elevadas. La principal preocupación está ahora en el virus del Nilo Occidental. Figuerola señala que este año se está detectando una circulación «mucho más importante que en 2025», especialmente entre los mosquitos capturados en distintas localidades del Bajo Guadalquivir . Además, advierte de que septiembre y buena parte de octubre seguirán siendo meses favorables para estos insectos y recomienda mantener las medidas de protección frente a las picaduras. — Este verano se escucha mucho en Sevilla y en los pueblos eso de «qué raro, este año no hay mosquitos». ¿Confirman los datos científicos que realmente hay menos o simplemente los estamos viendo menos? — Esta es una percepción extendida en muchos pueblos y señala que en muchas localidades se han desarrollado programas de control de mosquitos efectivos, que han reducido su abundancia en las zonas urbanas. Pero venimos de un final de invierno y un principio de primavera muy lluviosos, y esto ha permitido que los mosquitos encontraran muchas zonas adecuadas para su reproducción. Por tanto, podemos encontrar densidades de mosquitos elevadas en muchas zonas de Sevilla y existe el riesgo de que estos mosquitos acaben llegando a zonas habitadas. — Siempre se asocia el calor con una mayor presencia de mosquitos, pero este año parece ocurrir lo contrario: cuanto más aprieta el calor, menos picaduras se perciben. ¿Las temperaturas extremas del verano sevillano pueden reducir su actividad? — Depende de la especie de mosquito. Es cierto que el calor de Sevilla en mitad del verano es muchas veces excesivo para el mosquito común , Culex pipiens, y muchos años observamos que su abundancia es mayor a principios del verano y al final del verano o inicio del otoño, pero menor durante el periodo más caluroso. Sin embargo, tenemos otras especies que no se ven tan afectadas por las altas temperaturas, como Aedes caspius, una especie abundante en el litoral de Huelva y Cádiz a la que le encanta alimentarse sobre humanos. — Además de influir en su número, ¿el calor extremo cambia también el comportamiento de los mosquitos y las horas en las que buscan alimentarse? —La mayoría de especies de mosquitos están más activas a primera y última hora del día para evitar las elevadas temperaturas. Los mosquitos son muy sensibles a la desecación y por eso evitan las horas de temperaturas más altas. Una excepción es el mosquito tigre, Aedes albopictus, que está activo durante el día y genera molestias por sus picaduras en las zonas donde está presente. Es una especie invasora que se ha extendido en los últimos años por buena parte de Andalucía. — Si muchos ciudadanos tienen la sensación de que este verano apenas hay mosquitos, ¿cómo se explica que continúen activas las alertas por el virus del Nilo Occidental en la provincia? — Aquí hay varios factores importantes. El primero es que al iniciarse el ciclo de cultivo del arroz se produce un aumento muy importante de las poblaciones de mosquitos, especialmente Culex perexiguus. Estos mosquitos se desplazan, ayudados muchas veces por el viento, a las localidades más cercanas. Y este año estamos detectando una circulación muy importante del virus del Nilo Occidental en los mosquitos capturados en muchas localidades del Bajo Guadalquivir. Otro factor importante es que en zonas puntuales se pueden registrar abundancias mayores de mosquitos allí donde se den las condiciones más adecuadas para su reproducción porque hay zonas inundadas sin control. Por ejemplo, jardines y piscinas abandonados , sótanos inundados u obras que generan zanjas o perforaciones inundadas. Por otro lado, este año la vigilancia en humanos incluye la detección de los casos leves , que son mucho más frecuentes que los casos graves. En años anteriores la vigilancia se centraba principalmente en los casos graves. Sin embargo, estamos teniendo una circulación del virus mucho más importante que en 2025 y es importante que la población se proteja de las picaduras de los mosquitos. — ¿Debemos interpretar esta menor presencia de picaduras en pleno agosto como algo puntual? ¿Puede aumentar de nuevo la población de mosquitos durante septiembre y octubre cuando bajen las temperaturas o regresen las lluvias? — Las abundancias de mosquitos se van a mantener altas durante septiembre y buena parte de octubre , hasta que no bajen las temperaturas. Las lluvias pueden contribuir a generar zonas donde los mosquitos puedan reproducirse en el entorno de las zonas habitadas, por lo que es importante mantener las medidas de control y prevención y actuar rápidamente sobre los potenciales focos de cría que se generen en el caso de que se produzcan lluvias en las próximas semanas.