Más de la mitad de los sevillanos depende del coche para ir a trabajar

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La Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía ha realizado un estudio que le ha permitido obtener un diagnóstico completo de la movilidad en el Área Metropolitana de Sevilla , a partir del cual los técnicos se encuentran elaborando el nuevo Plan Metropolitano de Transportes y al que ha tenido acceso en exclusiva este periódico. Esta información, conseguida a partir del análisis de 30.000 encuestas domiciliarias llevadas a cabo tanto de forma telefónica como online, ofrece una respuesta evidente sobre cuál es la opción más utilizada por los sevillanos a la hora de realizar sus desplazamientos diarios o, al menos, la que se ven obligados a elegir por la falta de alternativas de transporte público. A día de hoy, más de la mitad de los ciudadanos del conjunto de la provincia hispalense hacen uso de los vehículos privados para acudir a su puesto de trabajo. Es la principal conclusión que se desprende de este amplio estudio que se ha dividido en 71 zonas de movilidad, diez de ellas situadas en la capital y el resto en 60 municipios de la provincia, además del caso concreto del núcleo de Montequinto, perteneciente a Dos Hermanas. En términos globales, las personas residentes en estos núcleos realizan en cualquier día laborable un promedio de 2.998.529 desplazamientos , lo cual supone de media 2,1 viajes por habitante mayor de 16 años. La cifra se incrementa algo más en el caso de los vecinos de la capital hispalense, aunque no es el único aspecto que debe tenerse en cuenta en este diagnóstico. El mismo incide en el hecho de que los sevillanos que realizan dos viajes (el de ida y el de vuelta) suponen el colectivo más numeroso en todos los segmentos de edad, seguido de los que hacen cuatro viajes, que representa la segunda tipología más frecuente. Pero más allá de cuántas veces vayan y vuelvan a sus respectivos hogares o las ocasiones en las que se desplacen hasta su puesto de trabajo, existe un aspecto dentro de este estudio que no resulta baladí y que no es otro que el medio utilizado para ello. En este sentido, y si se analizan los resultados en cuanto a los modos de transporte principales respecto del total de viajes, se pone de manifiesto que el 66,3 por ciento de los encuestados reconoce que el mayoritario es el vehículo privado, o lo que es lo mismo, casi dos millones de los desplazamientos. Por su parte, el transporte público representa un porcentaje del 16,5%, es decir, casi 500.000 viajes por cada día, mientras que la opción más minoritaria es la de los medios que no son motorizados (a pie o en bicicleta, entre otros) que con 486.000 traslados se corresponden sólo con el 16,2% del conjunto de la estadística. Sin embargo, este escenario cambia sustancialmente si se tiene en cuenta el lugar de procedencia de cada uno de los usuarios. La encuesta muestra una realidad en la que la situación de los vecinos de la capital nada tiene que ver con la de los residentes en el área metropolitana y, muchísimo menos, con aquellos que están empadronados en el resto de municipios de la provincia. Así, el uso más frecuente del vehículo privado se observa en las localidades de la corona metropolitana (76,2%) y es algo más de 20 puntos más bajo en el caso de quienes utilizan ese medio de transporte en la capital hispalense, donde el 53,6% de los viajes se realizan en coche. Esto pone de manifiesto el hecho de que la oferta de transporte público es mucho mayor en las zonas con más población y se limita hasta ser poco efectiva en cuanto la distancia es mayor y el censo se va reduciendo. En cuanto a otras variables, es el más usado en el intervalo de edad de los 34 a los 54 años, mientras que la mujer escoge el transporte público casi dos veces más que los hombres. También existen variaciones de relevancia en el diagnóstico en cuanto a los motivos por los que se realizan estos desplazamientos. Aquí, el prevalente sigue siendo el vehículo privado, que destaca en los viajes hasta la segunda residencia, por gestiones de trabajo y por el acompañamiento a escolares. Sin embargo, el transporte público se utiliza de forma preferente para ir al centro de estudios y, en menor medida, para realizar gestiones médicas o desplazarse a lugares de ocio. Más allá, es evidente que el trabajo emerge como la actividad que motiva la mayor parte de los desplazamientos para ambos géneros, si bien representa un porcentaje superior para hombres (39,4%), respecto de las mujeres (32,2%). Le sigue en importancia el tiempo dedicado a las compras, con un 9,3% para hombres y un 14,9% para mujeres. En cuanto a otras actividades, el ocio es un motivo que obtiene una cuota significativa de viajes, seguido de las gestiones médicas. Otra de las conclusiones que se desprende de este estudio encargado por la Consejería de Fomento es que los modos de transporte público se utilizan en mayor medida en Sevilla capital. Entre otras cosas, porque cuenta con una red más densa que los municipios de su área metropolitana. Entrando al detalle de los datos, los desplazamientos en autobuses urbanos llegan al 45,5 por ciento del conjunto de los mismos, mientras que los interurbanos se quedan en el 18,9 por ciento y el metro en el 15,6 por ciento. Al respecto, el diagnóstico concluye indicando que «sería interesante impulsar un modelo competitivo de transporte público interurbano, además de incentivar el uso de este modo entre la población residente de las áreas metropolitanas». En cuanto a los títulos de transporte, se señala que la tarjeta es el método más utilizado, en el 62,6% de las etapas realizadas en transporte público. Esto indica una clara preferencia por parte de los usuarios hacia este tipo de validación, probablemente, indica el estudio «debido a su conveniencia y posible ahorro en comparación con otras opciones ». Por su parte, el bono metro/bus, utilizado en el 21,7% de las etapas, es una opción intermedia en popularidad, advirtiéndose que «puede ser atractivo para los que utilizan el transporte público con regularidad, pero no lo suficiente como para llegar a justificar una tarjeta de transporte». Finalmente, el billete sencillo, con un 7,6 por ciento, es usado por un segmento significativo, pero mucho menor si se compara con la tarjeta de transportes, lo que lleva a concluir que «se trata de un título preferido por usuarios ocasionales o turistas». Es evidente que los usuarios del transporte público son más reducidos que los del vehículo privado, pero quienes optan por el primero tienen claro los motivos que lo justifican. La principal razón es su precio económico (36,5%), seguido por la dificultad de aparcar el propio vehículo (29,5%), además de no disponer de vehículo propio (28,3%) o permiso de conducir (27,1%%). La rapidez es otra de las cualidades que destaca el 22,2% de las respuestas de los usuarios. Sin embargo, entre los motivos que señalan las personas no usuarias del transporte público está una oferta inadecuada del servicio , la elección del coche privado como opción preferente para desplazamientos cotidianos o que el transporte público resulta un modo de transporte lento. Finalmente, el 93% de los participantes señalan que usan la bicicleta por ser el modo más saludable y, en el caso de los vehículos de movilidad personal como los patinetes, el principal motivo es, con un 75,9%, la rapidez.