Paula Nuévalos, joven de 27 años, trabajaba como ingeniera mecánica y tenía un buen puesto y un buen salario. Sin embargo, la muerte de su padre hizo que la explotación agrícola que habían cuidado durante toda la vida corría el riesgo de echarse a perder. Así que decidió dejar su profesión y regresar definitivamente al campo para ponerse al frente de los cultivos de vid de la familia. Seguir leyendo....