Encontrar soluciones al incremento de las temperaturas se ha convertido en un objetivo prioritario para buena parte de la comunidad científica e investigadora. Los registros de temperatura global no engañan y elevan las mediciones de calor por encima de la serie histórica, por lo que obtener tanto tecnología como materiales que permitan eludir las altas temperaturas es cada vez más necesario.En esa línea se han presentado algunas de las últimas novedades, como el sistema de nebulización pensado para su instalación en edificios así como las cabinas que desde Japón están llamadas a dar respuesta a los golpes de calor. Sin entrar de manera tan directa en aparatos electrónicos, un equipo internacional de investigadores ha dado con un tejido capaz de reducir los grados corporales sin necesidad de acotarse al clásico color blanco asociado con un mejor efecto ante las altas temperaturas.Respuesta científica a la tradicional absorción de calor de los tonos oscuros Las altas temperaturas exigen a los científicos e investigadores buscar modos de combatir el calorEl desarrollo, fruto de la colaboración entre la Universidad china de Zhengzhou y la Universidad de Adelaida, en Australia, ha sido publicado en la revista científica Small y rompe con una creencia ampliamente asentada en la industria textil: la necesidad de recurrir a colores claros para lograr el denominado enfriamiento pasivo. En este caso, se trata de un material de color morado, especialmente difícil de refrigerar debido a que sus pigmentos absorben la luz verde, que constituye una de las bandas más potentes e intensas del espectro solar.El éxito del tejido obtenido radica en el hecho de que es capaz de reflejar el 87,6% de la radiación solar de media. Además, su construcción facilita la emisión del 96,4% de la radiación en el infrarrojo medio, disipando el calor directamente hacia la atmósfera. Tal como señala Jun Ma, coautor del estudio, doctor en ingeniería de materiales y profesor de la Universidad de Adelaida, el tejido obtenido derriba esa creencia general que apuntaba a la exigencia de colores claros para luchar contra el calor: «Tradicionalmente, hemos tenido que elegir entre el rendimiento de la refrigeración y la estética. Nuestra investigación demuestra que podemos tener ambas cosas», señalaba en el comunicado de prensa de presentación del estudio.Hasta 8 grados más frío sobre la piel que el algodón convencionalEn los ensayos de campo realizados al aire libre bajo la luz solar directa, el nuevo textil demostró permanecer hasta 6,2 C más frío que el algodón morado convencional y 4,2 C por debajo del algodón blanco comercial. Las pruebas sobre piel humana simulada arrojaron resultados todavía más concluyentes: mientras la prenda de algodón blanco redujo la temperatura en 4,6 C, el tejido morado de alta tecnología logró rebajarla hasta en 8 C.Más allá de su rendimiento térmico, la propuesta destaca por su viabilidad para dar el salto al mercado de consumo. Elaborado mediante técnicas de electrohilado que combinan microestructuras metálicas y nanopartículas de óxido de zinc, el textil resultante es ligero, transpirable y resistente al agua. Además, ha demostrado mantener intactas sus propiedades ópticas y de enfriamiento tras someterlo a más de 50 ciclos de lavado y a intensas sesiones de exposición a la radiación ultravioleta.El ensayo ha dado lugar a un material del que se puede beneficiar todo el mundo, pero que tiene especial relevancia para quienes desempeñan su actividad diaria en entornos en los que resulta imposible escapar del calor, y así lo destacó Yangzhe Hou, candidata a doctora en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad de Adelaida: «Para los trabajadores al aire libre, los atletas y cualquier persona expuesta al calor, mantenerse fresco no se trata solo de comodidad».Se trata, por tanto, de un avance que permite pensar en combatir el calor sin la obligatoriedad de pensar en prendas de color claro, ampliando la variedad cromática en la vestimenta incluso en episodios de ola de calor.