Ciudadanos formando cordones humanos para impedir el reparto de comida, vecinos que intentan expulsar por su cuenta a inmigrantes de las playas, 16 agresiones sexuales contabilizadas por la Fiscalía (la mayoría contra menores) y un Gobierno que tardó casi un mes en aprobar un mando único mientras su presidente prolongaba sus vacaciones. No es una distopía: es Ceuta en agosto de 2026. Lo que allí acontece se parece cada vez más a una reversión al estado de naturaleza, pero, a diferencia de lo que pronosticó Hobbes, no se está regresando a él por una maquinaria estatal que esté ausente, sino por una muy presente y tremendamente ineficaz a la hora de gestionar sus competencias nucleares. Recordemos: el pasado 30 de... Ver Más