Mucho antes de que existieran los murciélagos, el Jurásico ya tenía conversaciones que ningún humano podía escuchar. La prueba quedó grabada durante 165 millones de años en las alas de 20 insectos

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Los fósiles no conservaron los sonidos, pero sí las estructuras que los producían. Al reconstruir su vibración, los científicos descubrieron un bosque dominado por tonos puros y una especie capaz de comunicarse mediante ultrasonidos.