Unas ardillas hicieron sus necesidades hace 700.000 años y dejaron congelado un mapa genético de un mundo desaparecido. Sus heces conservan ADN de mamuts, bisontes, caballos y un linaje de roedores que nadie sabía que había existido

Wait 5 sec.

Trece pequeñas muestras recuperadas en madrigueras del permafrost canadiense permitieron reconstruir animales, plantas y microorganismos de la antigua Beringia. Una de ellas contiene el genoma mitocondrial más antiguo obtenido hasta ahora de unas heces.