La lluvia no solo empapa el bosque: puede despertar una red eléctrica oculta bajo nuestros pies. Científicos descubren que los hongos se envían señales, detectan cambios locales y convierten el suelo en una especie de internet vivo

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Electrodos instalados en 37 setas de un bosque japonés registraron cómo el flujo de información aumentaba al mojar un solo punto de la red y disminuía cuando todas recibían agua a la vez. No es un idioma ni demuestra consciencia, pero sí una forma de coordinación sin cerebro ni neuronas.