El mayor banco de semillas del planeta está bajo nuestros pies y los científicos han detectado un problema: la acción humana limita su capacidad de regeneración

Wait 5 sec.

Científicos y biólogos mantienen una preocupación constante que se centra en el futuro de la vida orgánica en el planeta. La diversidad de especies vegetales depende en buena medida de las reservas de semillas de que se dispone. Alguna de ellas se conservan en una instalación específicamente destinada para ello, conocida como la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega, que este mismo año fue reconocida con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.Sin embargo y pese al apoyo de cara a una recuperación de especies en el futuro que este centro permitiría, la mayor fuente de semillas se encuentra mucho más accesible: en el propio suelo de toda la superficie terrestre. Estas reservas naturales reciben el nombre de bancos de semillas del suelo y están formadas por semillas viables que permanecen enterradas y pueden germinar cuando las condiciones resultan favorables.Durante años, distintos equipos científicos han estudiado estos depósitos en lugares concretos, pero ahora una investigación publicada en Nature Communications ha permitido obtener una perspectiva mucho más amplia a escala mundial que ha mostrado una cara preocupante para los investigadores: las zonas con alta densidad de semillas no tienen diversidad de especies, y viceversa. Aspecto al que se suma otra inquietud planteada en el estudio y respaldada por expertos como Fernando Valladares, que apunta a la mano humana como causa aceleradora para la desaparición de especies.El banco de semillas del suelo, refugio natural Las semillas del suelo permiten una recuperación pasiva de los ecosistemas - UnsplashEsos recursos naturales permiten confiar en la recuperación de cualquier zona que sufra las consecuencias de un desastre natural. El hecho de que las semillas reposen en el terreno de todo tipo de ecosistemas les confiere la capacidad de reintegrar parte de su riqueza biológica sin necesidad de intervención externa. De hecho, y a la vista del estudio en cuestión, es esa mano antropogénica la que está reduciendo parte de la riqueza del banco de semillas del suelo.El trabajo lo han encabezado Alistair Auffret y Emma Ladouceur, ecólogos de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas y de la Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo en Canadá, respectivamente. En su investigación, han reunido información procedente de 3.096 registros de muestras de suelo recopiladas en 94 países de los siete continentes, procedentes de más de 1.400 estudios. Los resultados de su estudio permiten hacerse una idea de la magnitud de esta reserva natural. Según las estimaciones del equipo, existen más de 5.000 semillas ocultas de media por cada metro cuadrado de superficie terrestre, humedales y entornos acuáticos. Ese dato no significa que todos los lugares contengan exactamente esa cantidad, sino que se trata de una estimación media obtenida a partir del conjunto de datos analizado. «La alta densidad de semillas en el suelo es una prueba de la formación de bancos de semillas como un componente importante de la dinámica de las poblaciones y comunidades vegetales, y una valiosa estrategia para que muchas especies de plantas faciliten su establecimiento tras una perturbación»Alistair Auffret y Emma Ladouceur para Nature Communications Contraste entre zonas ricas en especie pero limitadas en número de semillas Bóveda Global de Semillas de Svalbard - Michael Major para Crop TrustLos números en cuanto a riqueza y densidad arrojan una fotografía que ha llamado la atención de los investigadores. El hecho de que una zona cuente con un número elevado de semillas en su suelo no significa que la variedad de especies presentes en esa reserva subterránea sea mayor. De hecho, la tendencia es más bien la opuesta: a mayor cantidad de semillas en el suelo, menor riqueza de especies. Por contra, aquellos ecosistemas que presentan un mayor abanico biológico en su catálogo de semillas contenían un menor número total de ellas.Esta diferencia resulta importante porque el banco de semillas no debe entenderse simplemente como una reserva cuantitativa. Su valor ecológico depende también de qué especies contiene y de si esas especies pueden contribuir a recuperar la vegetación cuando un ecosistema sufre una alteración.Los investigadores ponen como ejemplo en su estudio los ecosistemas tropicales. En ellos, el espectro de variedad de especies es muy notable en los bancos de semillas del suelo, si bien la densidad de semillas es inferior a la que se puede encontrar en otros entornos naturales como las zonas agrícolas y de cultivo, donde la presencia de semillas es mayor y la diversidad baja de manera significativa.La sombra de la actuación humanaAsimismo, los ecólogos responsables del estudio advierten de la influencia de la mano humana en los ecosistemas y en el descenso de esa variedad de semillas en el suelo como recurso natural para una recuperación orgánica: «Sorprendentemente, también descubrimos que la riqueza de los bancos de semillas del suelo parecía ser mayor en los hábitats no perturbados en comparación con los degradados, lo que sugiere que, en todos los ecosistemas del mundo, los bancos de semillas del suelo también reflejan el agotamiento continuo de la biodiversidad como resultado de las actividades antropogénicas».Una muestra más de que la sabiduría de la naturaleza puede verse limitada por la intervención humana. El descenso en cuanto a diversidad de semillas en el suelo puede tener un efecto futuro en la recuperación de un terreno que sufra una alteración en sus condiciones originales. Hasta el momento, esas semillas hacían un trabajo pasivo que permitía la vuelta de vida natural y la recuperación de biodiversidad que, ahora, puede estar en entredicho.