Científicos apagaron dos regiones del cerebro y lograron pausar o rebobinar la cuenta atrás que precede a un movimiento. El experimento revela que el tiempo no se mide en un único lugar
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En ratones, silenciar la corteza frontal detuvo momentáneamente el cronómetro neuronal. Hacer lo mismo con el cuerpo estriado lo hizo retroceder, retrasando todavía más el inicio de la acción.