Los perros de Chernobyl llevan 40 años viviendo junto al reactor y su ADN ya es distinto al de los animales que están apenas 16 kilómetros más lejos. Los científicos encontraron 391 regiones diferentes y todavía no saben qué los está cambiando

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Los análisis detectaron cientos de señales genéticas vinculadas con la selección natural, pero no la avalancha de mutaciones que cabría esperar de la radiación. Aislados entre contaminación, frío y escasez, estos animales se han convertido en un experimento evolutivo que la ciencia todavía intenta descifrar.