Los mamíferos ni siquiera existían y sus ancestros ya podrían haber parido crías vivas. Un fósil argentino de 236 millones de años acaba de adelantar el origen del viviparismo en casi 100 millones de años
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Una cicatriz microscópica conservada dentro de dos huesos de Chiniquodon theotonicus sugiere que este depredador del Triásico no salía de un huevo. Sus crías nacían vivas y eran sorprendentemente grandes.