Cada vez que un país aparece como “el mejor de la región” en algún ranking de calidad de vida, hay una fórmula matemática concreta detrás de ese resultado. En el caso de Uruguay, hoy el país mejor posicionado de Sudamérica en varios de estos índices, esa fórmula está publicada, es pública, y entenderla dice tanto sobre el país como sobre las limitaciones de intentar reducir el bienestar humano a un solo número