La carrera para desarrollar una fuente de energía basada en la fusión nuclear continúa explorando nuevos caminos. Mientras los grandes proyectos a nivel internacional se apoyan principalmente en tokamaks y enormes sistemas magnéticos, American Fusion avanza con el Texatron Fusion Engine, una propuesta que busca alcanzar las condiciones necesarias para la fusión mediante pulsos electromagnéticos extremadamente intensos. La llegada de un nuevo recipiente de vacío portátil a las instalaciones de montaje de la compañía permitirá iniciar una nueva fase de experimentos con plasma.El Texatron se plantea como una plataforma modular que, según American Fusion, podría desarrollarse en configuraciones con potencias comprendidas aproximadamente entre 1 MW y 500 MW. Su enfoque se centra en estudiar las condiciones físicas necesarias para las reacciones de deuterio y helio-3, conocidas como D–³He. Se trata de una vía de fusión especialmente exigente desde el punto de vista tecnológico, pero que despierta interés por sus características potenciales dentro de una futura generación de sistemas de fusión.Una tecnología de fusión basada en pulsos electromagnéticos A diferencia de los tokamaks habituales, que emplean grandes imanes superconductores para confinar durante largos periodos un plasma relativamente poco denso, el Texatron apuesta por un método de compresión rápida. El sistema utiliza pulsos de energía electromagnética para comprimir una columna densa de plasma durante intervalos de apenas unos microsegundos. La compañía considera que este planteamiento puede permitir alcanzar presiones extraordinariamente elevadas sin recurrir a enormes bobinas magnéticas permanentes.Los ensayos realizados hasta ahora han mostrado que el dispositivo puede comprimir repetidamente el plasma hasta presiones internas de unas 100.000 atmósferas. Para poner esta cifra en contexto, mantener una presión de ese nivel con un plasma cuyo beta magnético fuese igual a uno requeriría un campo de aproximadamente 160 teslas. En el Texatron, sin embargo, ese campo se genera dinámicamente durante el propio pulso de compresión, en lugar de mantenerse mediante grandes sistemas magnéticos estáticos.El potencial de escalabilidad del concepto también está siendo estudiado mediante modelos que comparan diferentes tamaños de cámara bajo condiciones equivalentes. En el caso del prototipo más pequeño, se contempla una cámara de 11 pulgadas (unos 65 centímetros) con una columna de plasma de 25,4 milímetros, orientada a una unidad de 500 kW. El modelo considera una temperatura de 700 millones de kelvin, equivalente a unos 60 keV, una presión de 100.000 atmósferas y un tiempo de confinamiento de un microsegundo. Bajo estas condiciones, el volumen activo de plasma sería de 445 centímetros cúbicos y contendría aproximadamente 1,88 × 10²⁰ iones de combustible.El modelo estima alrededor de 1,3 × 10¹⁵ reacciones de fusión por pulso, con una energía térmica bruta de unos 3,9 kilojulios. Al concentrarse en una ventana temporal de un solo microsegundo, esa energía equivale a una potencia instantánea de aproximadamente 3,9 GW. Una configuración de mayor tamaño, con una cámara de 23 pulgadas y una columna de plasma de 50,8 milímetros, elevaría el volumen activo hasta unos 3.720 centímetros cúbicos. En este caso, el cálculo alcanza aproximadamente 1,1 × 10¹⁶ reacciones por pulso y 32,6 kilojulios de energía bruta, lo que representa una potencia instantánea de 32,6 GW durante el pulso. Un estudio advierte de que la fusión nuclear quizá nunca compita en coste con las renovablesEstas cifras deben interpretarse con cautela. No representan electricidad neta generada ni demuestran que el Texatron haya alcanzado todavía un régimen de fusión autosostenida. Para que un reactor de fusión produzca energía neta de forma viable, el plasma debe satisfacer condiciones relacionadas con el criterio de Lawson, que combina densidad, temperatura y tiempo de confinamiento. Además, es necesario superar pérdidas energéticas como las provocadas por la radiación de frenado o bremsstrahlung.El siguiente paso buscará precisamente comprobar hasta qué punto el plasma puede mantenerse estable bajo estas condiciones extremas. American Fusion prevé estudiar su comportamiento en un rango de temperaturas de entre 50 y 200 keV, analizando si la compresión magnética pulsada puede proporcionar la estabilidad y las condiciones necesarias para acercarse a un régimen de fusión autosostenida. El objetivo a corto plazo no es demostrar todavía que es viable una central de fusión a nivel comercial, sino avanzar de manera progresiva en la validación experimental en un concepto que pretende ofrecer una alternativa a las arquitecturas de fusión habituales.