#ZNCine – El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen

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Dirección: Rodrigo Sorogoyen.Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen.Música: Olivier Arson.Fotografía: Álex de Pablo.Reparto: Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Marina Foïs, Raúl Prieto, Pepa Gracia, Melina Matthews, Nuria Prims, Pablo Gómez-Pando, Malena Villa, Mourad Ouani, Miguel Garcés, Laura Birn.Duración: 135 minutos.Productora: Caballo Films, Movistar Plus+, El Ser Querido, Le Pacte.Nacionalidad: España.REDENCIÓN IMPOSIBLE«Hay cosas más importantes que el cine» Emilia.El triángulo equilátero es un polígono que tiene sus tres lados iguales y cuyos ángulos internos, de sesenta grados, resultan idénticos. Algo similar sucede con Javier Bardem, Victoria Luengo y Rodrigo Sorogoyen, padre, hija y espíritu santo en El ser querido. Esta Santísima Trinidad, de una categoría descomunal, se ha unido en un proyecto la mar de atractivo. La historia, que puede recordar de entrada a Valor sentimental (2025), marca su propio camino. Como viene siendo habitual desde que debutara con Stockholm (2013), Sorogoyen escribió a cuatro manos el pertinente libreto junto a su inseparable Isabel Peña. Un guion que, como el propio director de As bestas se ha encargado de confirmar, ha variado considerablemente desde el primer borrador. Nominada a la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, El ser querido es una de las mejores películas de este 2026 a pesar de que, desafortunadamente, la cinta dirigida por Joachim Trier, estrenada previamente, ensombrezca su verdadero potencial. No os dejéis llevar por la sipnosis. Sorogoyen es sinónimo de genialidad (mal que le pese dicha expresión). Preparaos para un montar en un carrusel emocional con una pareja protagonista en estado de gracia.A sus 44 años, Rodrigo Sorogoyen es uno de los cineastas más potentes de nuestra industria. Tras llamar la atención con la citada Stockholm, el director madrileño ha ido subiendo de nivel con cintas tan potentes como Que Dios nos perdone, El reino o As bestas. En su palmarés figuran seis premios Goya además de una nominación a los Oscar por Madre (2019) en la categoría de mejor cortometraje. Peña y Sorogoyen forjan personajes complejos, cargados de matices, que resultan siempre muy reales. Gracias a esa estupendísima labor previa de escritura, en las distintas producciones llevadas a cabo, Sorogoyen ha sabido sacar el mayor jugo de intérpretes como Aura Garrido, Roberto Álamo, Antonio de la Torre o Luis Zahera. El ser querido no se queda atrás con la mayor de las estrellas posibles, Bardem, y una Victoria Luengo que se consolida, para sorpresa de nadie, como una de las mejores actrices que tenemos en este país.El ser querido arranca con un prólogo de veinte minutos que funciona a modo presentación de personajes. Tras trece años sin verse, Esteban ha citado a su hija Emilia en un restaurante para realizarle una oferta difícilmente rechazable. Él, prestigioso director de cine, quiere que ella, actriz con poco bagaje, protagonice su próxima película: Desierto. Atisbamos desde el primer momento una necesidad de redención por parte de Esteban quien formó nueva familia en Estados Unidos tras dejar a la madre de Emilia. Al personaje interpretado por Victoria Luengo se le presenta un gran dilema. Trabajar con este gran cineasta supone abrir una caja de Pandora emocional para la que no está preparada. Supone retomar una relación, aunque sea laboral, con un padre ausente que se olvidó de ella durante demasiado tiempo. Hay heridas que son imposibles de sanar por muchos medios que tengas. Esteban piensa que su posición, su poder como director, le va a permitir remendar el pasado ofreciendo a Emilia un sabroso caramelo con el que despegar su carrera. Acostumbrado a obtener lo que quiere, Esteban no acepta de buen grado las contrariedades.Javier Bardem interpreta a Esteban Martínez. El ganador del Oscar en la categoría de mejor actor de reparto por No es país para viejos es una auténtica fuerza de la naturaleza. Decir que el de El ser querido es uno de sus mejores trabajos, cuando en su carrera acumula títulos como Antes que anochezca, Mar adentro o El buen patrón, puede ser una osadía. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Bardem hace un trabajo memorable con un personaje con el que guarda no pocas similitudes. Ambos saben lo que es ganar una estatuilla dorada (en el caso de Esteban, dos), ambos hicieron las Américas alejándose años de la madre patria y ambos sienten un compromiso social con la causa saharaui (Esteban rueda Desierto mientras que Bardem llevó a buen puerto el documental Hijos de las nubes. La última colonia). Así pues, el elemento metafílmico relaciona claramente la forma con la que España dejó a su suerte al Sahara occidental con el abandono de Esteban para con su hija. Bardem levanta un personaje que carga con demonios del pasado evidenciando un carácter explosivo. Su sola figura impone, pero son los silencios, las miradas y los pequeños gestos los que consiguen generar desasosiego en todo momento.En el otro lado del ring se sitúa Victoria Luengo. La actriz nacida en Palma de Mallorca, pese a haber demostrado en no pocas ocasiones su extraordinario talento (desde Antidisturbios hasta Reina Roja, pasando por su sobresaliente actuación en la obra de teatro Prima Facie), tenía la (casi) imposible papeleta de estar a la altura de su pareja de baile. Pues bien, Luengo supera la prueba con matrícula de honor consiguiendo una química envidiable con su partenaire. No es de extrañar que haya formado parte de las dos últimas películas de Pedro Almodóvar (La habitación de al lado y Amarga Navidad). Victoria hace honor a su nombre saliendo triunfante en el ser querido gracias a su expresividad, naturalidad y su facilidad a la hora de transmitir emociones de todo tipo. Mientras avanza el rodaje de Desierto, Emilia bebe cada vez más porque es su forma de procesar el dolor. Sin necesidad de verbalizar, Luengo hace suyo un personaje que, a pesar de marcar ciertas líneas rojas con su padre, siente la necesidad de que este entienda el dolor que le produjo su marcha.Si bien este duelo actoral apenas deja lugar para que el resto de secundarios tengan sus propios arcos, estos responden a las mil maravillas. Nombres como los de Raúl Arévalo, Marina Foïs, Raúl Prieto o Pablo Gómez Pando repiten con Sorogoyen en un elenco que también cuenta con Miguel Garcés (Los domingos), Melina Matthews o Mourad Ouani (Nos vemos en otra vida) en sus filas. Más allá de la relación entre padre e hija, El ser querido aprovecha para homenajear a todos aquellos profesionales que se dejan la piel para que las películas puedan hacerse realidad. Detrás de la magia del cine no hay prestidigitadores, sino camarógrafos, guionistas, técnicos de sonido, responsables de vestuario, compositores, ayudantes de dirección y un largo etcétera. El cine dentro del cine es la expresión utilizada cuando el tema central de una película pone el foco en la elaboración o rodaje de la misma. En este caso, quizás, sea más periférico que central, pero Sorogoyen se gusta tratando de no desatender ningún departamento.En pantalla vemos una gran cantidad de primeros planos de los protagonistas. De esta forma, podemos saber no solo lo que dicen, sino también lo que piensan y lo que callan. Por otra parte, como si del perfil de una etapa ciclista montañosa se tratara, tenemos momentos de gran intensidad emocional que contrastan con planos bellísimos de Fuerteventura (genial Álex de Pablo), que nos permite tomar aire antes del siguiente envite. Aunque sea un cineasta voraz de probar cosas nuevas, lo cierto es que Sorogoyen es un auténtico especialista en desarrollar conflictos interpersonales ya sean de pareja (Los Años Nuevos), vecinales (As bestas) o, en este caso, paternofiliales. La vida es complicada y las relaciones también lo son. Gracias a unos personajes magistralmente escritos e interpretados a las mil maravillas, tenemos escenas que nos cortan la respiración como cierta toma de Desierto con un guisado de pescado que ha de ser repetida hasta la saciedad.El ser querido apenas cuenta con música. La banda sonora compuesta por el músico francés Olivier Arson (otro colaborador habitual del director madrileño) sirve como puente entre la historia padre-hija y Desierto. La partitura hilvana ambos mundos dotando de la justa melancolía en un ejercicio de realismo. Igualmente, Sorogoyen se aleja de la pornografía emocional aunque lo fácil hubiera sido caer en ello. El ser querido no busca dar lecciones y darnos un final feliz. Tampoco es una película efectista. «He venido a hacer tu película, no a ser tu hija» espeta Emilia para zanjar el asunto. «No os la podéis perder», zanjamos nosotros.LO MEJOR+ El inolvidable duelo interpretativo entre Javier Bardem y Victoria Luengo.+ La capacidad de Rodrigo Sorogoyen para profundizar en relaciones interpersonales complejas sin resultar excesivo.+ El ejercicio metafílmico.LO PEOR– Que pierda valor por haberse estrenado después de, valga la redundancia, Valor sentimental.– Una película de este calibre merecía haberse estrenado en un fin de semana mejor.– El uso del blanco y negro y el celuloide puede despistar al público más casual.