En Ceuta no se ha producido ya un estallido social porque la inmensa mayoría de la población es lo bastante cuerda para no dejarse arrastrar por la tentación de la violencia. Este fin de semana incluso se suspendió una protesta ante la posibilidad de que acudieran grupos de radicales dispuestos a encender la mecha que convierta el descontento en una hoguera. Pero el riesgo existe porque el hartazgo y la sensación de abandono aumentan en proporciones geométricas ante la falta de soluciones de un Gobierno incapaz de restaurar la normalidad por desidia o por incompetencia. (Más vale no pensar siquiera en la posibilidad de que a alguien le convenga que la ira explote para poder armar el consabido relato de... Ver Más