Linus Torvalds no es una persona que odie a la IA, pero tampoco es de su agrado la dependencia que tienen muchos programadores de esta tecnología. El creador de Linux ha expresado en múltiples ocasiones que la IA entorpece el desarrollo del kernel, pidiendo un uso más responsable. No obstante, Torvalds la usa para encontrar fallos y el experimento más reciente ya está dando que hablar.Según recoge XDA, el creador de Linux recurrió a un asistente de inteligencia artificial para resolver un error que resultó especialmente tedioso. El problema apareció en el controlador Xe, encargado de gestionar las GPU de Intel dentro del kernel. Torvalds detectó que la dirección de memoria reservada para el almacenamiento CCS se redondeaba hacia arriba, cuando debía hacer lo opuesto.Este fallo provocaba que el controlador utilizara una zona de memoria que no respetaba ese límite, y cuando esa memoria mal calculada coincidía con las tablas de páginas de la GPU, el resultado era grave. En una publicación de su lista de correo, Linus Torvalds dijo que este comportamiento estaba detrás de casos de corrupción aleatoria en pantalla. Cuando el error afectaba menos críticas, el daño solo se limitaba a corromper mapas de bits u otros datos sin bloquear el ordenador.Hasta ahora todo suena muy técnico, pero así es Linus Torvalds y su explicación. El creador de Linux dijo que requirió más de 24 parches sucesivos para añadir información de depuración y 18 arranques del kernel antes de aislar la causa exacta. En todo este proceso, Torvalds se apoyó en la IA en algo que definió como "una sesión de depuración infernal".La IA afirmó que el problema de Linux no tenía soluciónDe acuerdo con Torvalds, el asistente de inteligencia artificial se convirtió en un lastre casi desde el principio. La IA llegó a afirmar en varias ocasiones que el problema era imposible de resolver y que lo mejor sería limitarse a documentar el fallo en un informe. Linus no aceptó esa conclusión y siguió presionando al sistema para que analizara el código.Esa persistencia terminó dando resultado. Aunque la IA se mostró dispuesta a rendirse en distintos momentos, siguió generando código de depuración adicional y analizándolo con rigor bajo las instrucciones de Linus Torvalds. Como reconocimiento a ese trabajo, el creador de Linux dejó que el propio asistente redactara el mensaje del commit final.“Sospecho que esas cosas han sido entrenadas por personas que tal vez no sean tan tercas como yo”, dijo Linus. Pese a este comportamiento, Torvalds no tiene la intención de dejarla de lado. El desarrollador está consciente de los problemas que giran en torno a los grandes modelos, como el consumo excesivo de recursos, los datos de entrenamiento y el impacto económico; sin embargo, es una herramienta útil.“Sé que a algunas personas realmente no les gusta la IA, pero este es un área en la que estoy dispuesto a plantarme como el mantenedor de primer nivel”, dijo Torvalds. “La solución es asegurarse de que esas herramientas LLM ayuden a los mantenedores en lugar de solo causarles problemas. No hay duda de ese lado”.Linus remató diciendo que no está obligando a nadie a usar la IA, pero advirtió que ignorará a aquellos que intenten evitar que otros la usen.Sobre el fallo más reciente, la solución fue cambiar una función mal aplicada. El proceso fue "infernal", pero al menos lo consiguió.Seguir leyendo: El creador de Linux usó IA para resolver un fallo y asegura que el proceso fue «infernal»