Los ordenadores funcionan con bits. En su nivel más básico, la información se representa mediante 1 y 0 que los chips almacenan y procesan. Sin embargo, el cerebro humano podría utilizar un sistema bastante más complejo para guardar un recuerdo. Un modelo bioquímico sostiene que la memoria no depende únicamente de señales eléctricas entre neuronas, sino también de las sustancias y estructuras que las rodean.La diferencia resulta especialmente relevante para la inteligencia artificial. Los sistemas actuales pueden almacenar enormes cantidades de datos y usarlos para responder, pero eso no significa que recuerden como una persona. La hipótesis plantea que nuestra memoria incorpora procesos químicos y estados emocionales sin un equivalente directo en los procesadores de silicio. Por tanto, aumentar la capacidad de cálculo no basta para reproducir todo lo que ocurre dentro del cerebro.Tabla de contenidos La memoria podría ser mucho más que señales eléctricas Qué supone para la inteligencia artificialLa memoria podría ser mucho más que señales eléctricasEl planteamiento procede de Gerard Marx, de MX Biotech, y Chaim Gilon, de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Estado de Israel). En un trabajo publicado en Acta Scientific Neurology ambos desarrollan el denominado Mecanismo Tripartito de la Memoria, una hipótesis que llevan refinando desde hace más de una década.Según este modelo, para formar y recuperar recuerdos intervienen tres grandes componentes. El primero son las neuronas y otras células cerebrales, entre ellas los astrocitos. Estas últimas se consideraron durante mucho tiempo un soporte para las neuronas, pero distintas investigaciones apuntan a que también participan en el aprendizaje y la memoria. El segundo elemento es la matriz extracelular neuronal, la estructura molecular que rodea a estas células.El tercer componente está en la química del cerebro. Marx y Gilon señalan a los iones metálicos, los neurotransmisores y otras moléculas como piezas capaces de modificar esa matriz y codificar información. Así, un recuerdo no sería comparable únicamente con un archivo almacenado en un ordenador. También dependería del entorno químico de la red neuronal y de los cambios que se producen en él.Esta visión enlaza con otra diferencia clave: la eficiencia del cerebro. Mientras los sistemas de IA requieren grandes centros de datos y enormes cantidades de electricidad, el cerebro trabaja con un consumo muy reducido. Precisamente por ello se desarrolla la computación neuromórfica y los chips inspirados en el cerebro, que buscan procesar información de una forma más parecida a las redes neuronales biológicas.Qué supone para la inteligencia artificialLa comparación con la IA es donde el modelo adquiere una mayor importancia tecnológica. Un sistema puede manejar información, conservar contexto y recuperar datos almacenados, pero esos procesos siguen dependiendo de circuitos electrónicos de silicio. El mecanismo tripartito plantea que la memoria biológica añade una dimensión molecular y emocional. Los neurotransmisores, por ejemplo, pueden asociarse con estados afectivos vinculados a determinados recuerdos.Esto ayudaría a explicar por qué memoria informática y humana no significan lo mismo. Ya existen estudios que muestran que nuestro cerebro conserva los recuerdos mediante mecanismos moleculares mucho más complejos que un simple interruptor de encendido y apagado, como explicaba una investigación sobre la memoria recogida por La Razón. Guardar información y convertir una experiencia en un recuerdo son procesos diferentes.No significa que la inteligencia artificial tenga un límite demostrado ni que una máquina nunca pueda desarrollar mecanismos semejantes. La propuesta tampoco prueba que la consciencia dependa exclusivamente de estos procesos. Lo que cuestiona es la idea de que aumentar indefinidamente los transistores, parámetros o cálculos vaya a reproducir por sí solo la memoria y la experiencia humanas. Esto significa que el cerebro podría estar haciendo algo que los chips actuales ni siquiera intentan imitar.