La huella de la escuela infantil aparece muchos años después: un estudio de 20 años encuentra mejores notas entre quienes pisaron aulas públicas con maestros con formación universitaria

Wait 5 sec.

Aprender a ser padres es una de esas cuestiones que no se adquiere en ningún centro formativo ni en los libros que se leen en las semanas previas a la llegada de un bebé a casa. Solo la experiencia ayuda con ello, aunque existen estudios, informes y especialistas que buscan ofrecer una serie de recomendaciones que ayuden en la tarea de la crianza.Uno de los puntos que más preocupa a los progenitores es el de la educación de sus hijos. Desde bien temprano surge la interrogación: ¿Guardería? ¿Pública o privada? ¿Educación en casa? Son cuestiones que se debaten en el seno del hogar y para las que un estudio llegado desde Estados Unidos trata de arrojar cierta luz.Se trata de un trabajo del que se hace eco Scitech Daily que repasa más de dos décadas de datos y trayectoria de niños y niñas y cuya conclusión es significativa: quienes acudieron a aulas de preescolar públicas con profesores con preparación superior acabaron obteniendo mejores resultados académicos a lo largo de su trayectoria educativa.Dos décadas de seguimiento a más de 27.000 estudiantes La investigación, liderada por la Universidad George Mason en colaboración con la Universidad Internacional de Florida (FIU), analizó a un grupo de 27.814 menores procedentes de familias con bajos ingresos en el condado de Miami-Dade. El seguimiento abarcó a niños escolarizados a los cuatro años en tres entornos diferentes: escuelas infantiles públicas, centros privados de atención infantil y cuidados en el ámbito familiar. Las conclusiones confirmaron que las ventajas cognitivas y de rendimiento de quienes acudieron a centros públicos no se limitaron a la etapa inicial, sino que se mantuvieron visibles hasta la adolescencia.En la elaboración de dicho estudio participó el profesor asociado de enseñanza y aprendizaje de la FIU Charles Bleiker. Desde su punto de vista, el resultado de la investigación no hace sino reafirmar que contar con un elemento de guía educativo apropiado desde la primera etapa vital de los niños redunda en un beneficio futuro: «Esto pone a prueba la idea de que contar con profesores mejor capacitados o mejores planes de estudio realmente beneficia a estos niños», destacó Bleiker en el ensayo, en clara contraposición con quienes defienden que no es necesario que los profesores de dichas etapas cuenten con una formación académica superior.Influencia directa en conocimiento y personalidadAl fin y al cabo, el estudio refleja que se trata de una primera capa formativa que influye en los más pequeños a nivel no solo educativo, sino también social y emocional. Es por ello que contar con una formación amplia confiere al educador responsable del aula una serie de herramientas con las que puede ayudar en mejor medida a los niños, tal como arrojan los datos del estudio. «Si un niño pasa esos años formativos castigado, viendo vídeos o siendo dirigido de un lado a otro, en lugar de recibir estimulación, estas experiencias tienen repercusiones. Llegan al jardín de infancia sin estar preparados académica, social ni emocionalmente»Charles Bleiker, profesor en la Universidad Internacional de Florida especializado en educación en la primera infancia Y es que, más allá del aprendizaje de letras o números, la etapa preescolar introduce rutinas determinantes para el futuro académico. No se trata solo de ocupar el tiempo o de aprender cuestiones básicas como colores, letras y números. Existen una serie de objetivos subyacentes que precisamente son los que más ayudan a esos alumnos en sus siguientes etapas formativas.Entre ellos destacan las dinámicas de grupo, a las que los niños se adaptan mejor en este tipo de instituciones de lo que lo pueden hacer en el hogar. De igual modo, la exigencia de seguir unos horarios, cooperar con otros niños o gestionar la frustración son competencias que se consolidan mejor en entornos estructurados por profesionales formados. De ese modo, se sientan las bases de un desarrollo escolar más equilibrado a largo plazo.