El estuario de Bahía Blanca tiene 262.527 hectáreas de humedal que hacen un trabajo que ningún canal de cemento puede reemplazar: frenar el agua antes de que llegue a la ciudad

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Cuando se piensa en protección contra inundaciones, la imagen que suele venir a la mente es de hormigón: un canal, un conducto, una estación de bombeo. Pero frente a la costa de Bahía Blanca hay otra infraestructura, mucho más antigua, que cumple una función parecida sin que nadie la haya construido: 262.527 hectáreas de marismas, islas y planicies de marea que absorben, retienen y demoran el agua antes de que esta se convierta en un problema para la ciudad