En 1993 la casa de moda Louis Vuitton presentó un evento, The Classic Run , en el que algunos de los automóviles clásicos más espectaculares del mundo se unían en un viaje de cuatro días para recorrer alrededor de 600 kilómetros por carreteras de montaña . La primera de estas aventuras fue una ruta de lo más desafiante por la selva de Malasia. El éxito fue tal que llegaron nuevas ediciones con destinos como China, Francia o Italia. En 2012, el recorrido que partía en Mónaco y llegaba a Venecia atravesando los Alpes suizos fue el último, hasta hoy. La nueva edición tendrá lugar del 1 al 4 de septiembre , como antesala del Gran Premio de Italia de Fórmula 1. La fecha no ha sido escogida al azar, pues se sabe que LVMH, empresa matriz de Louis Vuitton, firmó recientemente un acuerdo de patrocinio de diez años con la F1. En esta ocasión, los 25 vehículos clásicos que participan en el evento, y que llegan desde las colecciones más prestigiosas del mundo, lo harán de forma gratuita, pero en próximas ediciones se cobrará una cuota de inscripción, porque se espera que está cita siga celebrándose en los próximos años. El itinerario comenzará en Venecia, en la residencia de Villa Pisani –situada en la Riviera del Brenta–, para después continuar por las Dolomitas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A través de puertos de montaña, carreteras sinuosas y espectaculares paisajes, los participantes se enfrentarán a una prueba de regularidad, pues aquí no ganará el que más corra, sino el que mejor se adapte al terreno y mejor precisión mecánica muestre. La meta está en Monza, donde los vehículos desfilarán sobre el legendario trazado del Autodromo Nazionale di Monza, en la jornada inaugural del GP. Tras esto, los coches clásicos estarán expuestos en el patio de la Villa Reale para después llegar hasta el Castello Sforzesco de Milán , donde se llevará a cabo la entrega de premios. El trofeo, que viajará toda la ruta en un Trophy Trunk –un baúl creado especialmente para la ocasión por Louis Vuitton con la que continúan la tradición de la maison de crear cajas especiales para los trofeos deportivos más icónicos –, ha sido diseñado por la artista Sabine Marcelis y fabricada por la firma italiana de vidrio artístico Venini.