Un momento de tensión se vivió el lunes cuando el alcalde de Cali, Alejandro Eder, llegó al barrio Tequendama, localidad donde colapsaron varias estructuras. Los habitantes de ese sector de la ciudad, una de las más afectadas por el terremoto, lo recibieron de manera hostil y le gritaron: "¡Fuera, nadie lo quiere!". En medio de la confusión, su equipo de seguridad y agentes policiales lo sacaron rápidamente del lugar entre empujones.