Querían plantar 200.000 árboles de una especie nativa para producir aceite. El problema es que para hacerlo drenaron uno de los pocos humedales que quedaban

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La paradoja ocurrió en Nueva Zelanda: una plantación de mānuka, una especie autóctona asociada normalmente a restauración y biodiversidad, acabó invadiendo un humedal protegido. Hubo tierra arada, cientos de metros de canales y miles de litros de agua extraídos. Y un detalle importante: aunque el caso ha vuelto a circular en 2026, la sentencia judicial es de 2021.