Li Ping, experta en medicina tradicional china: «En España la gente come demasiado. Cinco veces al día es excesivo, nosotros solo hacemos tres»

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Una cuestión no escrita en el universo de las dietas es cuántas comidas son las correctas que hay que hacer al día. Tradicionalmente, siempre se han hecho tres a lo largo de las 24 horas: desayuno, comida y cena. Sin embargo, cierto es que poco a poco se fueron instaurando dos más para rellenar el hueco de la mañana y de la tarde. Algo así como el almuerzo y la merienda. Es decir, un total de cinco comidas que no se deberían hacer a la misma intensidad. Siempre se recomienda hacer un desayuno fuerte y que la comida más liviana sea la de la cena, para evitar una digestión pesada durante la noche, cuando debemos pensar en irnos a la cama y descansar. Y en función de nuestras necesidades, de nuestro gasto calórico y de nuestro apetito, que la media mañana y la media tarde sean más o menos contundentes, aunque siempre mucho menores que las tres comidas principales. Sin embargo, hay quienes piensan que este número de comidas de la cultura española es demasiado. Es el caso de los chinos, quienes cuando acuden a nuestro país lo pasan mal para seguir este ritmo. «Los chinos comemos tres veces al día, no más. No cinco. La gente en España come demasiado, es excesivo», afirma Li Ping, especialista en medicina tradicional china, en el podcast 'Tiene sentido'. Esta acupuntora residente en Barcelona asegura que los hábitos que se llevan en España son soportables para los jóvenes, cuyo organismo todavía se puede exigir a sí mismo. Pero no para personas que ya tienen más edad. «Los jóvenes pueden hacerlo porque no pasa nada. Y cenar más tarde de las 20:00 porque lo digieren. Pero cuando llega cierta edad, a partir de los 50 y de los 70, cuando el sistema digestivo se debilita, adoptar nuestro ritmo sería más interesante». Sin embargo, Li Ping relata que esto es solo una teoría. «Es un consejo, cada uno coge el ritmo que quiera. No son dogmas. Yo, para la edad que tengo, creo que estoy energéticamente bien. Puedo dar clases 8 horas de pie sin problema. Cada uno tenemos una constitución desde que nacemos y es mejor o peor, no se puede negar el mérito de los padres, pero yo creo que lo más importante es cómo cuidarse para no deteriorarse y para vivir con una buena calidad». No obstante, reconoce que las personas que con los años no reforman sus hábitos terminan padeciendo problemas de salud. Y muchas veces estos se manifiestan en primera instancia a través del sueño. O, mejor dicho, de la falta de él. «Si alguien se despierta recurrentemente, su cuerpo le está gritando que tiene un problema. Si esto se produce alrededor de las 03:00 horas, es la hora del hígado, de la 01:00 a las 03:00. Y este es un órgano de emociones y de contenciones». «Cuando se produce esto, en China recomendamos hacer un baño con agua caliente. En nuestra cultura, el hígado es un órgano 'yang', de trueno, de fuego, y está conectado con el corazón, pero también con lo que sucede en los sueños. Si estamos inquietos, si tenemos pesadillas... Por eso esos dos órganos tienen que estar tranquilos y el sueño será profundo. Y recomendamos ese baño de agua caliente de pie». Para la medicina tradicional china, el sueño es muy revelador. «Cuando no dormimos es porque nuestra mente, como un motor, está siempre activo, calentando. Para eso es ese baño caliente. También decimos que hay que frotar las manos y poner tres dedos por debajo del ombligo, concentrando ahí la respiración, conduciendo la energía hasta ese punto, al centro energético del cuerpo. Lo que los chinos llamamos 'tan tien'. Esto te facilita dormir más profundo». «Pero también aconsejo que a partir de las 20:00 o 21:00 horas no mirar más el móvil o la tablet porque los ojos son como dos válvulas del hígado por las que entran estímulos. Y coger un diario para escribir un poco las inquietudes o lo que tienes que hacer al día siguiente y así materializas esos pensamientos, haciendo que no te preocupen tanto y liberen tu cerebro». «Otro consejo también es leer poesía porque calma mucho el hígado. Esto es mejor que tantos somníferos. Eso es apagar el ordenador a lo bestia, como desenchufarlo, pero no es el proceso correcto para entrar en un sueño reparador. Hay que desacelerar el cuerpo, no apagarlo de golpe porque así se rompe».