Ben 10 #3, de Joe Casey, Robert Carey y Ren Spiller

Wait 5 sec.

Edición original: Ben 10 #3 (Dynamite, 2026)Guion: Joe CaseyDibujo: Robert CareyColor: Ren SpillerFormato: grapa, 32 páginas, 4,99 $UN BREVE CONTEXTOTenemos nueva serie de Ben 10 en formato cómic pululando por el mercado norteamericano. Los encargados son “Man of Action”, el equipo de guionistas tras la serie de televisión original, y el dibujante Robert Carey, con Ren Spiller al cargo del color. Los dos primeros números habían resultado muy prometedores por concepto, pero las promesas de giros capaces de volarles la cabeza a los seguidores de la franquicia todavía necesitaban materializarse en hechos. Con este tercer número, la pregunta vuelve a ser la misma: ¿esta historia tiene algo más que ofrecer que escenas entretenidillas y un tono ligeramente distinto?RESPUESTA CORTA:Sí. Y, ya que estamos, sigo con la larga: este número ha sido la culminación del clímax narrativo que llevábamos dos números esperando. No es que revolucione la fórmula de ninguna manera, pero sí consigue mantener el ascenso en intensidad al tiempo que recoge algunas de las semillas sembradas, plantea aún más misterios y, sobre todo, nos regala momentos de los que se quedan grabados en la retina. Vamos por partes.UN TONO AÚN MÁS CRUDOUno de los aspectos que más habían destacado de los números anteriores era el tono. En comparación con la inocencia tétrica de la serie de televisión, característica de Cartoon Network, aquí tenemos algo mucho más crudo, hasta truculento por momentos. Con respecto a la entrega anterior, un lector nos comentaba que este sería un cómic chulo que darle a su hijo. Después de lo que ocurre en esta ocasión, no sé si seguirá pensando lo mismo.Al igual que el resto de métricas, la crudeza sigue escalando hasta codearse con el gore. La narrativa no se relame los labios con las estampas más duras, pero sí adelanto que hay bastante sangre y algún que otro desmembramiento con todo lujo de detalles. Entre tanto, los estados entre transformaciones de Ben siguen teniendo esa toque de terror corporal que nos recuerda la recomposición molecular extrema por la que pasa su cuerpo al usar los poderes del Omnitrix. Lo que antes eran escenas de transformación triunfales, cubiertas por un juego de luces y planos, ahora se presentan como algo de cierta repugnancia que nos hace pensar unas cuantas veces en lo que está sufriendo el pobre chaval.¡TRANSFORMACIONES DE PRIMERA!Y, hablando de transformaciones, ¡aquí por fin tenemos dos de las especies más queridas! Una de ellas se encuentra entre mis favoritas absolutas y ya la adelanta la propia portada. La otra os dejo descubrirla por vuestra cuenta. Solo diré que es ideal para los mamporros gigantescos que se sueltan en este número.Ya que sale el tema de los mamporros, es en estos momentos cuando más he tenido la sensación de estar ante el Ben 10 que todos conocemos. Para ser sincero, aún no tengo del todo claro si lo considero algo positivo o negativo. Hasta alcanzar tales escenas, era evidente que la propuesta quería ofrecer algo con un espíritu distinto. Sin embargo, en cuanto da comienzo el gran combate, parece que toda la crudeza, la seriedad, el realismo y hasta el miedo se olvidan en pos de un Ben que actúa como si fuera una florecilla vagando por el prado. El sufrimiento, el espanto y la sensación de estar sobrepasado se transforman en un chavalito que lucha como si llevara toda la vida haciéndolo y va soltando chistes por el camino.Me parece un caso claro de lo que tiendo a llamar “el síndrome de Spiderman”: todos sabemos que don Peter Parker tiene tendencia a las gracietas en medio de sus enfrentamientos, pero hay quien malinterpreta este rasgo y concluye que el personaje debería actuar igual hasta en los momentos más tensos y desgarradores. Cuando eso ocurre, no se está siendo fiel al personaje; solo se perjudica la autenticidad del momento.STEVEN T. SEAGLE CALIENTA DESDE LA BANDAPor concluir, estos tres primeros números del reinicio de Ben 10 en formato cómic han ido en clara ascensión. El primero dejaba buen sabor de boca, el segundo prometía algo más y el tercero, por fin, nos lo da. Lo mejor es que hasta ahora parece que se nos ha contado el equivalente a un episodio de televisión, por lo que se entrevé muchísimo camino por recorrer… y muchísimo potencial. Ah, y también un dibujo que parece ir encontrándose a sí mismo con cada entrega. ¡Qué espectáculo nos concede en esta ocasión!Ojo, lo del capítulo de televisión no lo digo a la ligera: resulta que en el cuarto número vamos a tener cambio de guionista, como es costumbre en el formato de las series animadas. Steven T. Seagle, otro mimebro del equipo de “Man of Action”, tomará el relevo. ¿Se encargará de otros tres números y le pasará el testigo al siguiente de la fila? Habrá que verlo, pero, desde luego, sería algo muy curioso. En todo caso, no creo que debamos temer por la integridad narrativa de la historia: todos los miembros del equipo están desarrollando la trama de un modo activo y conjunto. Este cambio de manos tiene pinta de ser un asunto más bien utilitario… y tal vez un poco ritualístico. Sea como sea, aquí estaremos para cubrirlo.