Jódar descubre otro nivel: jugará su primera semifinal de Masters 1.000 tras vencer a Fils

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El futuro ya está aquí. Y Rafa Jódar lo lidera. Por primera vez en un Masters 1.000, ocho tenistas nacidos en este siglo, según indican los datos de la ATP. El mayor, Brandon Nakashima (25), que superó a Luciano Darderi para ser el primer semifinalista del torneo. El más pequeño, este Jódar descomunal que tumbó a Arthur Fils (22) para descubrir otro nivel: primera semifinal en un torneo de esta categoría; un pasito más hacia la excelencia. Supera el madrileño una primera bola de rotura porque el francés sale como un avión. Sabe que no tiene otra opción si quiere alguna oportunidad contra el español. Así pudo triunfar en el primer duelo entre ambos, en las semifinales del ATP 500 de Barcelona (3-6, 6-3 y 6-2). Pero no le bastó unos meses más tarde, hace apenas unos días en la primera ronda del ATP 500 de Washington, porque este Jódar aprende rápido, muy rápido, y lo dejó en un 7-6 (5) y 6-3. Recuerden este resultado. Todavía un paso más veloz discurre por la pista de Montreal, en otro complicado torneo para él porque también aquí, en Canadá, vio igual que con la final de Washington, cómo la lluvia lo dejaba sin disputar estos cuartos en el día que tocaba, aplazada la jornada a este martes para comprimir todavía más los esfuerzos. No lo nota el madrileño. Descomunal para levantar esa primera bola de rotura y acelerar hasta el 3-0 con un juego superior en todos los golpes, incluido un juego en blanco porque el saque, que todavía tiene margen de mejora, o eso dice, le permite liderar cada punto en este inicio de partido. Mientras a Fils le cuesta un mundo sacar el 'drive', del que apenas le corre la pelota, a Jódar le salen los latigazos con total facilidad. Esas derechas que acelera en un microsegundo y que tanto se parecen a los de Alcaraz, pero a su manera, que este es Jódar. Tiene el madrileño hasta cuatro bolas de romper por completo el partido si se pone 5-1 y saque. Pero despierta Fils, que trabaja y trabaja y trabaja a pesar de sentirse todavía por debajo del nivel del rival, que lo presiona más allá de la línea de fondo y le incomoda a la hora de posicionarse bien para golpear. Es levantar esas cuatro opciones de peligro y creerse que este es otro partido, que ya está en disposición de tratar de tú a tú con Jódar, al que le empieza a costar leer los saques y pasa de la frescura y la comodidad a la búsqueda de alternativas cuando Fils empata a 4. Todo lo que salía fácil y ligero, empieza a entorpecerse para el español, que suma errores y hasta dobles faltas, que no consigue desbordar al francés desde el fondo. Y de repente, la lluvia. Otra vez. Jugadores a vestuarios, a respirar, a repensar. Es casi una hora de parón, y a la vuelta, con el sol, Jódar aguanta mejor las embestidas del francés, a quien la lluvia ha frenado en ese momento dulce y peligroso. Suma el madrileño el sexto juego y busca de nuevo ese saltito al resto que lo mete en la pista y en problemas al rival. El francés no cede, y se llega al desempate, pero a Fils se le hace cuesta arriba porque ha salido algo más inquieto y nervioso al sol de Montreal y se le acumulan los errores no forzados. Y el orden está en la mano de Jódar, que sentencia a la primera que puede con su saque el set a su favor, que ya se le ha hecho largo. Acelera para el 'break' en el segundo juego. Hay rebelión de Fils, que lo recupera. Pero tiene este Jódar una aparente calma que lo lleva a seguir trabajando para la siguiente opción, sin mostrar frustración ni nervios, ni inquietarse por los errores cometidos ni, mucho menos, partir una raqueta en trozos como sí hace Fils, al que le va la concentración y la inspiración a oleadas. La cordura guía al madrileño a lograr el segundo 'break', y a levantar una bola de rotura en el octavo juego. Y a esperar los fallos del rival, que dominaba en los puntos largos, pero se le empiezan a escapar las fuerzas en los intercambios. La lectura del rival, que lo explica todo en cada gesto, es lo que da el último chispazo a Jódar, que tumba a Fils con dos dejadones para el 5-3 y se lanza al resto a firmar su pase a la semifinal. Cuesta, que son tres bolas de partido que Fils levanta con orgullo, pero no le da y vuelve a ceder, impotente, ante el empeño del madrileño. A la cuarta, en semifinales. Que ya se ha hecho largo el partido. Han sido tres cuartos de final consecutivos en Masters 1.000. Solo dos tenistas menores de 20 años lo lograron antes: Rafa Nadal en 2005 y Carlos Alcaraz en 2023. Y ahora, este Jódar de quilates que lidera la próxima generación como si llevara 20 años en el circuito y que descubre una semifinales de un torneo de esta categoría. "He preparado un buen partido, a pesar de la dificultad de tener que esperar un día para jugar. Pero descansé bien. Y para hoy también lo hemos gestionado muy bien, incluso con este parón. No solo ha sido la derecha. El tenis es un conjunto de golpes, me he sentido bien con todos. Con un gran nivel y muy contento de haberlo sacado. Cuando me ha recuperado el 'break' solo tenía que seguir pensando en hacer lo que estaba haciendo porque sentía que era lo correcto", comentó después el madrileño. Ha aprendido un par de lecciones más en esta semana. Que esto es tenis y la lluvia aparece cuando quiere. Ya tuvo que apelar a la paciencia cuando vio que su final en Washington se trasladaba al lunes tras toda una jornada de espera. En Montreal, más de lo mismo, con estos cuartos que se esperaban el lunes y tuvieron que jugarse el martes. Aprendizajes para calmar los caballos, para aumentar la experiencia, para seguir avanzando en un camino que ya es es espectacular. Este miércoles, semifinales contra Brandon Nakashima, que superó a Luciano Darderi por 6-2 y 6-3.