El verano es una época en la que no pocas personas aprovechan para descansar y reponer fuerzas, tanto los que se marchan a sus destinos vacacionales como quienes se quedan en la ciudad. Sin embargo, a algunos se lo ponen difícil. Eso denuncian los vecinos del Polígono de San Pablo , concretamente los de la avenida de Pedro Romero y la calle Espartero, un entorno que, según cuentan, se ha sumido en una «grave situación de inseguridad e insalubridad» de un tiempo a esta parte sin que haya visos de mejora. La comunidad vecinal del barrio lamenta verse salpicada de lleno por una situación que se da desde hace al menos un año, cuando abrieron dos establecimientos activos las 24 horas del día para la venta de bebidas alcohólicas y tabaco, entre otros productos. No son pocos los residentes que se quejan de que esta circunstancia ha convertido la zona en un punto de concentración de personas que consumen porros y alcohol durante toda la madrugada, ya que también se reparten «copas en vasos, como si fueran pubs». También existe una importante preocupación por la presunta venta y consumo de sustancias estupefacientes en el entorno, una situación que «consideramos que debe ser investigada por las autoridades competentes», señalan a este periódico. Esto es el caldo de cultivo idóneo para que cada noche se den escenas de «gritos, música a un volumen muy elevado, peleas, discusiones, cristales rotos, suciedad y altercados que impiden el descanso». La situación, lamentan los vecinos, se ha vuelto «insoportable» hasta el punto de que «muchas personas mayores y con necesidades especiales no pueden descansar», y que «no podemos abrir ni las ventanas» en las noches de calor del verano sevillano. Los afectados por este clima en el barrio apuntan también otro factor que se suma a todo ello: la presencia continuada de personas sin hogar que pernoctan en la plaza y sus alrededores utilizando colchones y otros enseres aprovechando unas galerías techadas. Matizan las familias que entienden «que estas personas atraviesan una situación muy difícil y merecen una respuesta social adecuada», si bien «la realidad es que la zona presenta problemas de higiene cada vez más graves» tales como «orines, excrementos, vómitos y basura en los alrededores de las viviendas» durante todo el día. La combinación de todos estos factores, tal y como denuncian quienes viven allí, genera «un importante riesgo para la salud pública y un deterioro evidente del barrio», cuya degradación es palpable. Los vecinos aseguran que han trasladado los hechos en numerosas ocasiones a la Policía Local , pero sienten que sus denuncias «no están teniendo la respuesta que la gravedad de los hechos requiere». También temen, como ocurrió hace unos días, que la presencia policial recrudezca el ambiente el día siguiente, por lo que sienten impotencia y no saben qué hacer. Los denunciantes señalan que «sólo pedimos poder dormir por las noches, que nuestros hijos puedan jugar en espacios limpios y seguros y que se haga cumplir la normativa», solicitando inspecciones a los establecimientos que puedan estar incumpliéndola, de forma que se pueda recuperar este espacio público y ofrecer soluciones tanto a los problemas de convivencia como a las personas en situación de vulnerabilidad. Desde el Ayuntamiento confirman a ABC que esta situación ha provocado que la actividad de Lipasam se haya intensificado en San Pablo, con un incremento de las actuaciones en la zona en la que se encuentran los mencionados negocios 24 horas. En ese sentido, aseguran que los operarios de limpieza acuden casi a diario con distintos tipos de maquinaria en función de los residuos que dejan los usuarios, ya que la basura se acumula a todas horas del día. En lo relativo a la intervención policial , entre enero y agosto se han desarrollado más de una treintena de actuaciones concretamente en el barrio del Polígono de San Pablo por razones de lo más variopinto. Entre ellas, tal y como aportan desde el Consistorio, se encuentran la inspección de locales, la atención a personas sin hogar que acceden a inmuebles con sus pertenencias, el uso de motos eléctricas por parte de menores, gallos de pelea, altercados por siniestros viales o varias agresiones en la vía pública como la pelea entre dos varones que se produjo en las estribaciones del barrio el pasado día 3. Las cifras de efectivos de la Policía Local destinados de forma regular al conjunto del distrito San Pablo-Santa Justa son de unos 30 agentes que se reparten para dar toda cobertura a este distrito de 59.500 habitantes.