Las vacaciones deberían servir para descansar de verdad. Sin llamadas pendientes, sin mensajes de última hora, sin correos que llegan a deshoras y sin la sensación de que el trabajo puede interrumpir cualquier momento del día. Sin embargo, muchos trabajadores siguen recibiendo comunicaciones de la empresa durante sus días libres, especialmente en agosto, cuando media plantilla está fuera y cualquier incidencia acaba cayendo sobre quien solo tiene que contestar un momento.Seguir leyendo....