Sergio Llorente, instalador eléctrico: "dejar el ventilador 8 horas cuesta 2 céntimos"

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Dormir con un ventilador encendido parece un gesto menor hasta que se repite durante todo el verano. La duda sobre la factura es razonable, aunque estos aparatos consumen mucha menos electricidad que un sistema de aire acondicionado doméstico.El coste depende de dos datos: la potencia que el equipo toma de la red y el precio de cada kilovatio hora. La etiqueta indica una potencia máxima, pero el consumo real cambia con la velocidad, el motor y las funciones activadas.También influyen el contrato eléctrico, los impuestos y la franja de uso. Por eso, decir que cualquier ventilador cuesta dos céntimos por noche sería impreciso. La cifra necesita sus condiciones y debe entenderse como un ejemplo, no como una tarifa garantizada.De dónde salen los dos céntimosTal y como cuenta a su público en Instagram, el aparato analizado demandaba unos 0,021 kW. Al mantenerlo ocho horas, el resultado es 0,168 kWh. Con un precio supuesto de 0,15 euros por kWh, la cuenta da 0,0252 euros. Frente a ese gasto, un experto en aires acondicionados recuerda que la forma de uso también afecta al consumo.La operación se puede repetir con cualquier modelo: potencia en kilovatios por horas de uso y por precio del kWh. Un ventilador de 50 W a plena potencia gastaría 0,4 kWh en ocho horas, más del doble del ejemplo. Mirar la etiqueta evita falsas comparaciones y algunas plataformas de hogar conectado permiten consultar el gasto acumulado. Ver esta publicación en Instagram Durante treinta noches, el caso de 21 W sumaría 5,04 kWh. El importe final dependerá de lo que marque la factura. Un medidor de enchufe permite comprobarlo sin estimaciones. La medición propia ofrece la respuesta más útil cuando el ventilador es antiguo o su etiqueta resulta poco clara.Cómo usarlo mejor por la nocheUn ventilador mueve el aire, pero no baja la temperatura de la habitación. La corriente acelera la evaporación del sudor y mejora la sensación térmica. Si el calor es intenso, un aire portátil puede enfriar el espacio, aunque su funcionamiento exige bastante más energía.Para dormir conviene usar la velocidad más baja que resulte cómoda, activar el temporizador si la madrugada refresca y limpiar las aspas. Un modelo bien mantenido mueve el aire con menos ruido. Los análisis de ventiladores silenciosos muestran que el confort acústico también cuenta cuando el aparato trabaja junto a la cama.La posición puede marcar más diferencia que subir la velocidad. Cerca de una ventana abierta durante las horas frescas, el aparato ayuda a renovar el aire; con las ventanas cerradas en pleno calor, solo lo recircula. Aprovechar el descenso nocturno de temperatura permite obtener más alivio con menos potencia y reduce el ruido junto a la almohada. Cerrar persianas durante el día conserva el interior varios grados más fresco.Hay que colocarlo sobre una base estable, mantener libre la rejilla y sustituir cables dañados. Si nadie está en la estancia, apagarlo evita un gasto inútil porque no deja la habitación fría. Dos céntimos son una referencia posible; la potencia medida y el precio de la luz son quienes dictan la cifra real.