La pugna de los egos fronterizos

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Nueva vuelta de tuerca en el conflicto diplomático abierto entre España e Italia tras la crisis migratoria de Ceuta . Primero fue Roma la que endureció los controles fronterizos para los ciudadanos procedentes de España y, en respuesta, el Gobierno de Pedro Sánchez hizo lo propio con los pasajeros procedentes de Italia en las conexiones aéreas y marítimas. Un pulso que afecta a más de 600.000 viajeros a la semana y que transforma una crisis migratoria en una pugna de egos. Giorgia Meloni, a un año de las elecciones generales, instrumentaliza la emergencia para exacerbar su enfrentamiento con Sánchez y afianzar su posición en Europa. El mandatario español, condicionado también por los comicios del próximo año, alimenta su discurso victimista y aplica en la crisis ceutí una respuesta más dura contra Italia que contra Marruecos, que poco o nada hizo para evitar la avalancha. Demasiado cálculo electoral y demasiado personalismo para una disputa que exige responsabilidad. Bruselas debe intervenir y poner fin a este pulso entre dos gobiernos que anteponen sus intereses políticos al bienestar de sus ciudadanos.