"Ha sido como un nuevo terremoto para la comunidad haitiana", asegura Guerline Jozef, fundadora de Haitian Bridges, una de las mayores organizaciones de haitianos en Estados Unidos. Más de 350.000 haitianos han perdido de la noche a la mañana su estatus migratorio, junto con los permisos de trabajo y residencia, y han quedado expuestos a la deportación. La metáfora de Jozef no es casual: el programa humanitario que Donald Trump acaba de suspender les ofreció protección en EEUU tras el terremoto de Haití de 2010, que dejó más de 300.000 muertos y afectó a más de tres millones de personas. Dieciséis años después, muchos han construido allí una nueva vida y trabajan en sectores esenciales, especialmente en la sanidad, por lo que su salida del mercado laboral tendrá un impacto inmediato en la sociedad estadounidense.Seguir leyendo....