La cruz de Tucker, tres millones de dólares en oro rescatados de un naufragio, sigue desaparecida y en su lugar apareció una copia de plástico

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La historia naval de los siglos XV y XVI se conoce en buena medida gracias a los restos de naufragios que han ido localizando expertos en arqueología subacuática a lo largo de las décadas. Gracias a expediciones enfocadas en escrutar los fondos marinos se ha podido identificar buques  como el Dom van Keulen, en cuyo interior todavía reposaban 400 monedas de oro en el momento de su descubrimiento. Precisamente de oro era también la reliquia localizada en 1955 por Freddy Tucker, antiguo buzo de la Armada Británica, frente a las costas de Bermudas. En concreto, se trataba de una cruz de 7,62 centímetros de largo por 3,81 de ancho con incrustaciones de esmeraldas, cuyo origen se sitúa en el navío español San Pedro, hundido en la zona a finales del siglo XVI. Aquel descubrimiento le valió al explorador marino el honor de dar nombre a la pieza, bautizada como la "Cruz de Tucker". El tesoro permaneció custodiado durante años en el hogar familiar, pero tiempo después pasó a protagonizar una historia sobre la que todavía se ciernen sombras e incógnitas.Cruz de oro y esmeraldas procedente del barco españo San Pedro Imagen de la Cruz de Tucker - Fotografía de Peter Stackpole, WikipediaSe trata de una historia recogida por Popular Mechanics y que, como todo buen relato sobre tesoros, comienza con secretos que mantener para evitar expolios. En el caso de Freddy Tucker, su experiencia como buzo durante la Segunda Guerra Mundial y su posterior traslado a Bermudas dieron lugar a los primeros compases de este capítulo protagonizado por un pecio español hundido frente a las costas de arena rosa del territorio británico de ultramar y una cruz cuyo paradero actual es desconocido.Tras su regreso a Bermudas, lugar en el que había nacido, Tucker protagonizó diversas inmersiones en la zona buscando restos de naufragios de los siglos XV y XVI. En sus excursiones acuáticas, localizó según los testimonios más de un centenar de naufragios en el entorno de las islas, pero ninguno con el valor estimado para el que protagonizaron los restos del barco español San Pedro, hundido en 1592.En una de sus inmersiones, allá por 1951, Tucker delimitó la presencia de varios cañones españoles, tal como recuerda su hija, Wendy Tucker, responsable del sitio web que recopila las hazañas del buzo y arqueólogo marino. Cuatro años después, el explorador regresó a la misma zona para examinar el lecho marino con mayor detenimiento, en una expedición que terminaría convirtiendo todos sus trabajos previos en un simple ensayo frente al tesoro que estaba a punto de desenterrar: "Esta expedición me hizo ver la búsqueda de tesoros desde una perspectiva diferente, algo que hasta ahora solo había sido un sueño o parte de un mundo de fantasía del que todos hablan, pero que nadie cree que se hará realidad"Palabras de Freddy Tucker recogidas por su hija Wendy Lo que hasta aquel momento había sido un entretenimiento, se volvió su motivación principal. Y aquella búsqueda dio sus frutos en una rutina que se prolongó durante varios días. En los seis primeros, Tucker localizó lingotes de oro así como más de dos centenares de monedas de dicho metal precioso. Al séptimo día, apareció la gran protagonista de la historia a casi diez metros de profundidad: una cruz de oro con esmeraldas engastadas.Pese al estilo poco pulido de la talla, probablemente con origen en el continente americano, el valor de la misma por el mero hecho de ser de oro de 22 quilates y esmeraldas se intuía elevado. Mendel Peterson, experto del Instituto Smithsonian, visitó las Bermudas y valoró la cruz en una cantidad que a día de hoy correspondería a 3 millones de dólares.La Cruz de Tucker: de su descubridor al Gobierno de Bermudas y su posterior roboSe desconoce el precio por el que Freddy Tucker se deshizo de cuanto halló del San Pedro, lo que sí se sabe es que el comprador fue el Gobierno de las Bermudas, que en primera instancia exhibió todos los objetos en el Acuario de las Bermudas, del que tanto la cruz como el resto de objetos fueron trasladados al Museo Marítimo de las Bermudas en 1975.Se daba por hecho, por tanto, que la cruz permanecía intacta y a buen recaudo. Sin embargo, una visita real a Bermudas ese mismo año lo cambió todo. Para ella, el gobierno local pidió al propio Freddy Tucker que ejerciera de anfitrión y guía a la Reina Isabel II en su paso por el museo local. La cruz descubierta por el buzo era parada obligatoria, pero al llegar a ella Tucker notó que algo no encajaba: su brillo original no era aquel. Al tomarla entre sus manos, el descubridor de aquel tesoro fue también quien detectó que alguien había cambiado la pieza original por una réplica de plástico pintada a mano que incluso le dejó restos de pintura al cogerla entre sus manos.Desde entonces, nada se sabe del paradero de la Cruz de Tucker. Ni siquiera la intervención de cuerpos especiales como el FBI o Interpol ha sido capaz de arrojar luz sobre el mayor descubrimiento que hizo en vida Freddy Tucker, quien falleció en 2014 a los 89 años de edad sin saber dónde se encontrará la cruz que lleva su nombre.