Steve Fendley, jefe de drones militares de Kratos: «En muchos casos tenemos clientes que quieren ambas configuraciones»; el tren de aterrizaje reduce a la mitad la carga interna

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Poner ruedas a un dron de combate parece una decisión elemental, pero obliga a reservar espacio y peso para el tren de aterrizaje. A cambio, el aparato puede regresar a una pista y prepararse con mayor facilidad para otra salida. La elección afecta a la carga y al lugar desde el que opera.El XQ-58 Valkyrie nació con una solución distinta: despega mediante un cohete desde un lanzador y baja con paracaídas. Ese sistema evita depender de aeródromos, una ventaja para fuerzas dispersas. La recuperación requiere más trabajo y puede dañar la aeronave si fallan los elementos que amortiguan el impacto. La independencia de pista tiene un coste operativo propio.Kratos fabrica ya unidades con tren convencional y mantiene la producción de la variante lanzada por cohete. La existencia de clientes para las dos muestra que ninguna resuelve por sí sola todos los supuestos. Una sirve mejor para ensayos y salidas repetidas; la otra conserva ventajas cuando la pista es vulnerable o no existe.Ruedas frente a cohetesSteve Fendley, presidente de la división de sistemas no tripulados de Kratos, explicó a The War Zone que algunos compradores quieren ambas configuraciones. En entrenamiento pueden aprovechar el aterrizaje convencional; en despliegues avanzados, el lanzamiento asistido permite operar desde más lugares. La discusión sobre los cazas tripulados pierde de vista estas decisiones menos vistosas de diseño y apoyo.La ficha oficial del Valkyrie pone cifras a la diferencia. El modelo de lanzamiento por cohete admite 1.200 libras de carga interna, unos 544 kilos, y espacio para cuatro bombas SDB. La versión de despegue y aterrizaje convencional baja a 600 libras y dos bombas. Ambas mantienen puntos externos capaces de llevar 600 libras por ala. El tren reduce a la mitad la bodega disponible.El peso máximo de lanzamiento aumenta de 6.000 a 6.500 libras en la configuración convencional. Esa diferencia no compensa el espacio ocupado dentro del fuselaje, pero permite integrar las ruedas y su estructura. Las nuevas líneas de producción de aeronaves no tripuladas afrontan el mismo problema: fabricar volumen sin fijar una sola respuesta para todas las misiones.El precio de aterrizar en pistaUna pista acelera la vuelta al aire cuando permanece disponible. El equipo de tierra puede inspeccionar el avión, repostarlo y preparar otra salida sin recogerlo tras un descenso en paracaídas. La experiencia con el Black Hawk sin piloto recuerda que la autonomía de vuelo sigue dependiendo de instalaciones y personal.La variante sin ruedas puede dispersarse y lanzarse desde una posición preparada con menos infraestructura. Eso complica al adversario la tarea de localizar todos los puntos de salida. También abre la posibilidad de situar los aparatos cerca de la unidad que los necesita. En la guerra con drones, la supervivencia de la base puede pesar tanto como la del avión.Kratos prevé fabricar más Valkyrie durante los próximos años, mientras los Marines esperan sus primeras unidades operativas con tren convencional en 2029. Los ensayos de vuelo quedaron pausados tras el accidente de un aparato en configuración de pruebas, sin confirmación de la variante. La producción avanza, pero la comparación entre versiones todavía necesita más vuelos.