Sánchez ya disfruta en Lanzarote de esa cómoda naturalidad con la que sabe mover los hilos de la escena política. Su intención parecía clara: bajar el telón, colgar el cartel de «cerrado por vacaciones» y dejar que el país quedara adormecido durante unas semanas. Sin embargo, la llegada de 50.000 inmigrantes procedentes de Marruecos ha venido a enturbiar ese plácido horizonte vacacional. Y, como era de esperar, no han faltado quienes han salido en su defensa con el argumento de que «¡tiene derecho a vacaciones!». Por supuesto que lo tiene; eso nadie lo discute. Pero el derecho a descansar no elimina la responsabilidad de estar al frente del Gobierno cuando las circunstancias exigen que el presidente permanezca en su puesto de mando. Rodrigo Méndez. Madrid Europa se está quedando sin agua dulce y, pese a la gravedad de la situación, seguimos tratando la sequía como un problema pasajero. Sin embargo, el 32 por ciento de la población de la Unión Europea ya sufre escasez de agua durante alguna época del año. Las consecuencias son profundas. La falta de agua reduce las cosechas, perjudica a agricultores y ganaderos, favorece los incendios forestales y amenaza la supervivencia de numerosos ecosistemas. También afecta a la producción energética, al transporte fluvial y a la industria. Cuando los ríos alcanzan niveles mínimos, dejan de ser vías de comunicación y las centrales eléctricas encuentran dificultades para funcionar con normalidad. Esta crisis puede traducirse en alimentos más caros, restricciones en el consumo y un deterioro de la calidad de vida. La sequía no entiende de fronteras. Por ello, los Gobiernos europeos deben coordinarse y apostar decididamente por el ahorro, la reutilización del agua, la modernización de los regadíos y la protección de los acuíferos. Los grandes ríos europeos: Rin, Danubio, presentan sequías históricas ¿A qué esperamos para reaccionar? Pedro Marín Usón. Zaragoza