El Concorde logró volar más rápido que el sonido, pero nunca consiguió silenciar el estruendo que dejaba atrás. Medio siglo después, NASA y Boom creen tener dos formas de devolver los vuelos supersónicos a tierra firme

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Estados Unidos prohibió hace 53 años los vuelos supersónicos civiles sobre su territorio por culpa del estampido sónico. Ahora prepara una normativa que podría reabrir el cielo mientras el X-59 de la NASA y Boom Supersonic intentan resolver el mismo problema de dos maneras radicalmente diferentes.